Ocho de cada diez, de Sergio Umansky

Ocho de cada diez (Ocho de cada diez, México, 2018) / Guion y Dirección: Sergio Umansky.

Reparto: Noé Hernández, Daniela Schmidt, Raúl Briones, Edward Conrad, Adrián Ladrón, Claudia Frías, Mayra Sérbulo, Marifer Santillán. / Fotografía: Miguel Escudero. / Música: Kenji Kishi. Vista en la 66 Muestra Internacional de Cine en la Cineteca Nuevo León.

por: Enrique López Arvizu

Contra la impunidad.

Ocho de cada diez asesinatos en México no son investigados, ese dato contundente es el punto de partida de la más reciente película del director Sergio Umansky, realizador de ‘Mejor es que Gabriela no se muera’, una película que busca criticar y denunciar la casi total impunidad en la que vive el crimen en nuestro país.

En una plaza pública se comete un asesinato registrado con una cámara fija ubicada a cierta distancia, una persona desciende de una motocicleta con pistola en mano y dispara contra un hombre que cae al piso, mientras otro sale huyendo y es perseguido por el mismo tipo que sigue disparando.

El asesinado es hijo de Aurelio (Noé Hernández), quien incansablemente buscará encontrar justicia en sus visitas a la policía para saber quien mató a su hijo, pero se topará con un sistema maltrecho que lo orillará a buscar vengarse por propia mano, mientras conoce a Citlali (Daniela Schmid), una prostituta que tuvo que abandona su hogar y a su pequeña hija tras ser víctima de violencia por parte de su pareja.

La película de Umansky inicia con una secuencia prometedora, la puesta en escena del asesinato que pone en marcha la historia es cuidada y precisa, incluso hasta pudorosa, pero ese será el único momento de esas características en el relato, que pronto muestra sus verdaderas intenciones en planos muy cerrado sobre cuerpos devastados en una morgue, mostrando siempre regodeo de un ambiente convenientemente sórdido.

El relato prescinde de toda sutileza tanto en la construcción de la historia de la búsqueda de justicia del padre, al que va mostrando en diferentes circunstancias que lo llevarán indefectiblemente a explotar, tal como sucede en su reclamo a su patrón en el que literalmente la cámara es salpicada por un gran chorro de sangre, como en la historia amorosa la cual siempre es mostrada con una alta dosis de sordidez y con apenas una breve escena donde se esboza alguna ternura y un par de momentos forzadamente cómicos.

Y por si fuera poco, Umansky inserta cada tanto violentos videos de asesinatos supuestamente reales tomados por cámaras de seguridad para asegurarse que el espectador entre en un inevitable shock y no moverlo hacia la reflexión.

Ocho de cada diez, de Sergio Umansky reviewed by on 6 junio, 2019 rated 2.5 on 5.0
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