Nosferatu (Nosferatu, Estados Unidos, 2024) / Dirección: Robert Eggers.
Reparto: Lily-Rose Depp, Bill Skarsgård, Nicholas Hoult, Aaron Taylor-Johnson, Emma Corrin, Willem Dafoe, Simon McBurney, Ralph Ineson, Paul A Maynard, Stacy Thunes, Adéla Hesová, Milena Konstantinova, Gregory Gudgeon, Robert Russell. / Guion: Robert Eggers. Libro: Bram Stoker. / Fotografía: Jarin Blaschke. / Música: Robin Carolan. Estreno miércoles 01 de enero de 2025.

por: Enrique López Arvizu.
Una historia de vampiros.
El director nacido en los Estados Unidos Robert Eggers, después de 3 muy interesantes títulos realizados como ‘La bruja’, ‘El faro’ o la incomprendida ‘El hombre del norte’, ahora se acerca a la historia del vampiro más conocido, Drácula, pero con una nueva versión de ‘Nosferatu’, la icónica película muda de 1929 dirigida por Murnau.
Eggers adapta el guion de aquella primera versión combinando algunos aspectos tomados de la novela de Bram Stoker a los que añade algunas notas de actualidad, algo constante en sus películas, dando forma a un relato intenso que cuenta con una importante recreación de los escenarios donde se desarrolla la historia.
La historia, que sucede en 1838, pone su foco en Ellen Hutter (Lily-Rose Depp) una joven recién casada un tanto perturbada por las recientes pesadillas que ha padecido, y con un mal pasar que se vuelve más complejo cuando su joven marido Thomas (Nicholas Hoult) le anuncia que debe partir hacia una pequeña aldea en los Montes Cárpatos, pues su jefe en la inmobiliaria que trabaja ha vendido una vieja mansión en su ciudad, Wisborg en Alemania, al conde Orlok (Bill Skarsgård).
Después de un viaje que se vuelve una tortura, Thomas conoce al conde, un hecho que representará un parteaguas en su vida y sobre todo en la de su joven esposa, que se ha quedado en su ciudad con una pareja de amigos, pero todo se volverá aun más tenebroso cuando Orlok deba viajar a Alemania.
Eggers toma los aspectos principales de la versión de Murnau a los que añade una alta carga sexual, tomando algunos riesgos en sus decisiones como dejar no en un plano principal la lectura de la llegada del conde a Wisborg como una pandemia, algo presente en el filme de 1929, sino centrándose de lleno en la dinámica que se genera entre sus tres personajes principales, Ellen, Thomas y el conde Orlok.
Pero para Eggers tan o más importante en su relato es la historia como la manera en la que la narra, sobre todo el aspecto visual, algo primordial en sus películas, contando una vez más con la colaboración del fotógrafo Jarin Blaschke, hasta ahora infaltable en toda su filmografía, con un impecable trabajo que logra deslumbrar visualmente ayudando a dotar al relato de una atmósfera abrumadora.
El relato es un in crescendo constante, primero como un drama cargado de erotismo al que el terror asoma más a cada instante, todo envuelto de una atmósfera densa, hipnótica y por momentos aterradora, visualmente poderosa y que sobresale en cada uno de los rubros, además de un reparto rutilante que incluye nombres Williem Dafoe, Aaron Taylor-Johnson o Emma Corrin.
La película de Eggers consigue ser una destacada actualización de la mítica de Murnau, una joya del expresionismo alemán a la que homenajea permanentemente desde lo visual, y con un diseño de su personaje principal bastante bien logrado, imposible de comparar con lo icónico del original, pero con algunas características que lo vuelven aterrador y fascinante, sumado al gran trabajo de Bill Skarsgård.
Eggers consigue una sobresaliente e imponente película de una historia que cuenta ya con muchas versiones y algunas bastante sobresalientes e inolvidables, pero logra dar su propio sello y al mismo tiempo rendir culto a una obra imperecedera, dejando desde ahora su huella dentro del universo cinematográfico del vampiro más famoso de la historia.