Gran terremoto 9 grados (Skjelvet / The Quake, Noruega, 2018) / Dirección: John Andreas Andersen.
Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro, Edith Haagenrud-Sande, Ravdeep Singh Bajwa, Kathrine Thorborg Johansen. / Guion: John Kåre Raake, Harald Rosenløw-Eeg. / Fotografía: John Christian Rosenlund. / Música: Johannes Ringen, Johan Söderqvist. Estreno viernes 22 de marzo de 2019.
por: Enrique López Arvizu.
Terremoto en Oslo.
El cine de desastres realizado en Noruega entrega otra buena pieza, ahora con un terremoto como protagonista, en una película que se despoja de los vicios del cine estadounidense del género.
La historia sigue a lo acontecido en la película ‘La ola’ tres años después, en Geiranger, Kristian (Kristoffer Joner), después de haber salvado a su esposa e hijos, además de a una gran cantidad de personas, carga sobre si un trauma que ha quedado como secuela del incidente, que le imposibilita tener una buena relación con su familia, por lo que prefiere estar en soledad.
Pero ante la inesperada y accidental muerte de un colega, Kristian advierte que había estado intentando contactarlo para compartirle los resultados de una investigación que señala la alta probabilidad de que suceda un gran terremoto en la capital noruega, por lo que después de recoger evidencia, buscará, otra vez, proteger a su familia y alertar a la población ante el inminente desastre.
Esta secuela se centra en mostrar las secuelas que el desastre ha dejado en un hombre que, paradójicamente, fue el gran héroe de aquella tragedia, salvándole la vida a una gran cantidad de personas, incluyendo su propia familia, pero quedando alejado de los suyos.
A diferencia de los grandes tanques llegados desde Hollywood, esta secuela se da tiempo para indagar en sus personajes y sus diferentes crisis antes que todo colapse y el relato se convierta en un gran espectáculo, si acaso el gran problema que enfrenta la película es completamente ajeno a su realización, pues para su distribución en las salas en México se exhibe una versión doblada al inglés, que termina afectando su visionado.
Y cuando llegado el momento sucede la tragedia, esta secuela que ahora dirige Andersen demuestra que menos es más, pues casi la totalidad de la acción se concentra en dos situaciones de acción y rescate, ambas lo suficientemente atractivas para generar una gran tensión que equilibra esta buena película de desastre.
