Eisenstein en Guanajuato (Eisenstein in Guanajuato, Holanda-México-Francia-Bélgica-Finlandia, 2015) / Guión y Dirección: Peter Greenaway.
Reparto: Elmer Bäck, Luis Alberti, Stelio Savante, Maya Zapata, Lisa Owen, Rasmus Slätis, Raino Ranta, Alan Del Castillo, Jakob Öhrman. / Fotografía: Reinier van Brummelen. Estreno jueves 21 de enero de 2016.

por: Enrique López Arvizu
El despertar sexual de Eisenstein.
En los años 30, el director soviético Sergei Eisenstein, después de una infructuosa visita a Hollywood, recaló en México con la intención de filmar una película que plasmara la cultura y tradiciones del país, la inacabada película ‘¡Que Viva México!’.
Este hecho se convirtió en el pretexto para que el inglés Peter Greenaway realizara ésta película a manera de homenaje, centrándose en los días en que el realizador de ‘El acorazado Potemkin’ y ‘Octubre’ pasó en la ciudad de Guanajuato.
El inicio de filme es interesante al narrar la llegada de Eisenstein, interpretado por el actor finlandés Elmer Bäck, mezclando con imágenes icónicas de algunos de los filmes del soviético, con el recurso de la pantalla dividida en 3 que será recurrente a lo largo de todo el metraje, con una poderosa imaginería visual aprovechando cualquier imagen representativa de la mexicanidad.
La historia se centra en la relación que Eisenstein establece con su guía, el mexicano Palomino Cañedo (Luis Alberti), un hombre casado y con dos hijos que será quien lleve al realizador a conocer los placeres de la sexualidad, en explícitas escenas con exceso de diálogos que sirven como metáforas de la situación de la Rusia de la época, dejando de lado la parte creativa del director con apenas un par de escenas donde se lo ve en algún proceso de filmación.
Como es habitual en el cine de Greenaway, la ampulosidad y el barroquismo recargado se hace presente en cada plano, sumando cualquier estereotipo y cliché que tenga que ver con el concepto de mexicanidad desde el punto de vista europeo, descuidando la progresión de la historia, la cual al ser acotada al plano sexual, termina por agotarse debilitando un relato que se torna redundante y soporífero en su último tramo, dejando la sensación de no haber aprovechado del todo la riqueza de su personaje, dando como resultado un film-homenaje no del todo inspirado.