No toques dos veces (Don’t Knock Twice, Reino Unido, 2016) / Dirección: Caradog W. James.
Reparto: Katee Sackhoff, Lucy Boynton, Richard Mylan, Nick Moran, Pascale Wilson, Javier Botet, Pooneh Hajimohammadi, Sarah Buckland, Jordan Bolger, Ania Marson, Callum Griffiths, Lee Fenwick, David Broughton-Davies. / Guion: Mark Huckerby, Nick Ostler. / Fotografía: Adam Frisch. / Música: James Edward Barker, Steve Moore. Estreno jueves 28 de abril de 2017.
por: Enrique López Arvizu
Se les va de las manos.
Muchas películas de terror y pocas con una historia y un desarrollo interesante, parecía ser el caso de ‘Don’t Knock Twice’, pero el realizador decide irse por el camino más fácil llenando su relato de lugares comunes y sin saber bien como terminarlo.
Una madre, que es además escultora, busca recuperar a su hija a la cual abandonó en su juventud a consecuencia de sus adicciones, ahora, con una carrera en pleno éxito y casada con un joven también exitoso, busca acercarse a la chica que vive en una casa-hogar.
La chica ahí pasa mucho tiempo con un joven de su edad, con quien comparte una historia de su niñez, cuando un compañerito desapareció misteriosamente, culpando a una mujer que vivía sola en una casa apartada y que posteriormente se quitó la vida, lo que dio pie a una leyenda urbana que indica que si golpeas dos veces a la puerta una presencia no parará hasta llevarte con ella, los jóvenes lo hacen y el chico desaparece, por lo que la chica buscará ayuda con su madre biológica.
La película tarda en encontrar su tono y ritmo, y es pasando su primer tercio donde vive sus mejores momentos, con las dos mujeres solas en una casa de grandes dimensiones e innumerables puertas y pasillos, los cuales son bien aprovechados en dos secuencias que consiguen una atmósfera llena de tensión.
Pero conforme sigue avanzando la historia, al momento de empezar a dar explicaciones de lo que sucede, la historia se sale del control de sus realizadores, que toman las peores decisiones dando al traste con una película que se siente a la deriva.
Al final con tanta vuelta de tuerca y resoluciones mal ejecutadas, el relato es un completo desastre al que lo mejor que le sucede es por fin termina, sin dejar nada en claro, pero termina.
