Justicia implacable (Wrath of Man, Estados Unidos-Reino Unido, 2021) / Dirección: Guy Ritchie.
Reparto: Jason Statham, Holt McCallany, Josh Hartnett, Scott Eastwood, Jeffrey Donovan, Laz Alonso, Jason Wong, Post Malone, Niamh Algar, Deobia Oparei. / Guion: Guy Ritchie, Ivan Atkinson, Marn Davies. Remake: Nicolas Boukhrief, Eric Besnard. / Fotografía: Alan Stewart. / Música: Christopher Benstead. Estreno jueves 20 de mayo del 2021.
por: Enrique López Arvizu
Un hombre en busca de venganza.
Han pasado ya más de 15 años de la última colaboración entre el director Guy Ritchie y el actor Jason Statham, y ahora en esta cuarta oportunidad la dinámica funciona de la mejor manera en una película en la que sorprende la puesta en escena de Ritchie.
Statham interpreta a un misterioso hombre al que se conoce como H, quien se presenta a una empresa transportista de valores, la cual ha padecido recientemente un violento, trágico y cuantioso robo, para ocupar una vacante, para lo que deberá aprobar diferentes pruebas físicas y de habilidad.
El hombre apenas supera las pruebas, bajo la supervisión de Bullet (Holt McCallany), y es contratado, llamando prontamente la atención al despachar solo a una banda de maleantes que intentan asaltar el camión que él custodia, demostrando rápidamente estar sobrecalificado para el puesto, ganándose el respeto de sus compañeros y logrando que la percepción mediática de su empresa mejore.
A partir de entonces Ritchie nos responderá quién es este misterioso tipo y cómo y porqué ha llegado hasta ahí, a través de algunos flashbacks que se irán alternando con el presente, sin perder jamás el interés de los que se narra y generando cada vez potenciar la tensión del relato.
Ritchie sorprende, después de algunos años dirigiendo películas de un corte muy comercial y con intenciones de generar gran taquilla, con una película en la que lo más sobresaliente es la manera en que se narra la historia, una nueva versión de la película francesa de 2004 ‘Le convoyeur’.
De lo más sobresaliente de la narración es el acertado montaje, alejado de las habituales ediciones frenéticas de sus películas, en la que el acertado uso de la música y la sólida puesta en escena en la que aprovecha al máximo los espacios físicos donde sucede la acción, consigue generar secuencias siempre efectivas.
Sin duda, Ritchie consigue su mejor película, trepidante en todo momento, que atrapa desde el inicio al espectador y que cada vez se vuelve más intensa, manteniendo el suspenso de inicio a fin, cumpliendo a cabalidad con lo que el espectador espera de una película así.
