Los trapos sucios se lavan en casa (Los trapos sucios se lavan en casa, México, 2020) / Dirección: Diego Muñoz.
Reparto: Giovanna Zacarías, Arath de la Torre, Lisset, Amorita Rasgado, Angélica Aragón, José Alonso, Matías del Castillo, Mairén Muñoz, Ramón Medína, Salvador Pineda. / Guion: Diego Muñoz, Lino Georg von Saenger. Guion original: Abner Benaim, Lino Georg von Saenger. / Fotografía: Ricardo Garfias. / Música: Juan Cristóbal Pérez Grobert. Estreno jueves 20 de mayo del 2021.
por: Enrique López Arvizu.
Rebelión en la casa.
El cine mexicano, o los que lo hacen, siguen sin poder confiar en el talento de los creadores de historias originales, por lo que buscan adaptar historias exitosas creadas en otros países para tratar de evitar riesgos, el problema viene cuando la adaptación se hace de la peor manera.
Es el caso de ‘Los trapos sucios se lavan en casa’, segundo largometraje del realizador Diego Muñoz, quien adapta, o trata de hacerlo, una película panameña de cierta relevancia allá por el 2009, ‘Chance’.
Todo sucede en la casa de los Ruíz Palacio, adinerada familia en la que el jefe de familia, Fernando (Arath de la Torre), recién ha sido nombrado como candidato por su partido político. En la casa viven además su esposa Gloria (Lisset), sus dos hijas gemelas y su pequeño hijo, además de las dos empleadas domésticas, Lupita (Giovanna Zacarías) y Toñita (Amorita Rasgado).
Se acerca el puente por el día de la independencia y la familia se alista para viajar a Las Vegas, pero las empleadas, lideradas por Lupita, cansadas del mal trato y sobre todo, por el retraso de su sueldo por varias quincenas sin justificación alguna, deciden secuestrar a sus patrones para tratar de forzar el cumplimiento de lo que les deben, sin saber lo que terminarán por desatar en el seno de la familia.
La película pretende ser una comedia que denuncia la desigualdad en la sociedad mexicana, pero lo que debería causar risa apenas genera pena, pues se trata de una fallida adaptación en la que solo sobresale el trazo grueso con el que son tratados los diferentes temas dentro de la historia.
Los personajes no son más que estereotipos unidimensionales sin mayor motivación que sacar provecho de cada situación, ninguno consigue generar algo de empatía con el espectador y mucho menos consiguen sacar sonrisa alguna, a lo que no ayudan las pobres interpretaciones de los actores.
Lo peor es la manera en que se narra la historia, el director decide introducir cada que alguno de los personajes dice algún diálogo de supuesta importancia un flashback que carece de sentido y esencia, y que termina por no aportar nada a la trama, ni añade contexto, ni algún momento de comedia, nada, solo están ahí para acumular metraje.
Además, se falla en el intento de hacer crítica social pues todo pasa por un subrayado innecesario de cada una de las situaciones que se muestran, mostradas sin nada de gracia y con chistes que rayan lo burdo, en un intento por mostrarse incluyentes, dando al traste a una película totalmente fallida.
