La dolce vita, de Federico Fellini

La dolce vita (La dolce vita, Italia, 1960) / Dirección: Federico Fellini.

Reparto: Marcello Mastroianni, Anita Ekberg, Anouk Aimée, Yvonne Furneaux, Alain Cuny, Nadia Gray, Annibale Ninchi, Magali Noël, Lex Barker, Jacques Sernas, Adriano Celentano, Ida Galli. / Guion: Federico Fellini, Tullio Pinelli, Ennio Flaiano, Brunello Rondi. / Fotografía: Otello Martelli. / Música: Nino Rota. Vista en la 67 Muestra Internacional de Cine en Cineteca Nuevo León.

por: Enrique López Arvizu

Marcello, come here!

Al momento de su estreno, ‘La dolce vita’, sexto largometraje en solitario del maestro Federico Fellini, fue considerada una película obscena por las autoridades eclesiásticas y estuvo prohibida en varios países, eso acrecentó su fama, que llegaría a lo más alto al llevarse la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Para la filmografía de Fellini representó todo un punto de quiebre con el que se alejaba del neorrealismo y abría nuevos senderos para su obra posterior, a partir de esta película ya nada sería lo mismo en su cine, y en la historia del cine mismo.

‘La dolce vita’ es un pedazo importante de toda la historia del cine, una película única, divergente, con la que Fellini, que había filmado ya títulos como ‘La strada’ o ‘Las noches de Cabiria’ iniciaba un nuevo camino en el que exploraba su amada ciudad Roma con música de Nino Rota de fondo, en un recorrido aún más personal y bajo una nueva mirada, buscando hacia adentro, en sus recuerdos, en sus frustraciones, en sus momentos de crisis o en sus propios sueños a través de la figura de un alter ego encontrado en un la figura de un actor como Marcello Mastroianni.

‘La dolce vita’ es una película episódica que renuncia a una narración tradicional en la que un reportero de sociales, Marcello Rubini (Mastroianni), recorre la gran ciudad de Roma, principalmente la Via Veneto, sin distinguir el día de la noche, en busca de alguna nota llamativa, en ambientes festivos, lleno de bellas mujeres y celebridades, tragos finos, y el incesante ruido de la ciudad.

Marcello recorre la ciudad en helicóptero siguiendo a otro que transporta un Jesucristo gigante mientras él se distrae con una bellas chicas que toman sol, conocerá a la bella Maddalena (Anouk Aimée) quien lo distrae de su conflictiva relación con Emma (Yvonne Furneaux), e irá tras los pasos de la famosa actriz Sylvia (Anita Ekberg), con quien tendrá la escena más celebre de la película, para seguir su derrotero junto a su amigo y fotógrafo Paparazzo, después vivirá momentos complicados, dejará su profesión intentando escribir una novela y demás situaciones que le depara el destino.

Fellini narra todo este recorrido de Marcello que ve como el ir tras tanta superficialidad en su vida lo va alejando de sus deseos más elementales según su forma de ver el mundo, y lo hace en un registro que creó todo un estilo llegando al extremo de ser bautizado con una deformación de su propio apellido, Fellini había creado la primera película felliniana.

Han pasado casi 60 años de su estreno pero es un relato que no pierde actualidad, por el contrario, se abre a nuevas interpretaciones y confirma la grandeza de una de las películas fundamentales de su autor.

La dolce vita, de Federico Fellini reviewed by on 18 enero, 2020 rated 5.0 on 5.0
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