Digger (Digger, Estados Unidos, 2026) / Dirección: Alejandro González Iñarritu.
Reparto: Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Robert John Burke, Emma D’Arcy, Burn Gorman, Mercedes Hernández, Sophie Wilde, Pip Torrens, Danny Kirrane, Corey Johnson, Andreea Paduraru, James Dryden, Ian Chance, Ewen Weatherburn, Aetheria Angel, Ágota Dunai, Kenton Craig, John Polivka, Charlie Bentley. / Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman. Historia: Sabina Berman, Alejandro González Iñárritu, Jez Butterworth. / Fotografía: Emmanuel Lubezki. / Música: Cosmo Sheldrake. Estreno jueves 01 de octubre de 2026.

por: Enrique López Arvizu
Una sátira a punto del desborde.
‘Digger’, la nueva entrega de Alejandro González Iñárritu, es una película audaz, desconcertante y al mismo tiempo imposible de soltar. Una verdadera experiencia cinematográfica que, poco a poco, va destapando sorpresas tanto en la historia que cuenta como en la manera en que lo hace.
Se trata de una enérgica sátira que, con claras notas de absurdo y comedia negra, toma como inspiración el clásico de Kubrick ‘Dr. Strangelove’. Iñárritu construye un relato sobre el poder, el ego desmedido y la catástrofe (ecológica y humana) a partir de un magnate petrolero que se cree capaz de salvar al mundo del desastre que él mismo provocó. El resultado es un viaje frenético, cargado de tensión y humor ácido, que no teme a los excesos ni a las digresiones.
El guion es sólido y la narrativa compleja. No siempre conecta de la forma más limpia o previsible; hay momentos en los que el ritmo se tensiona hasta casi romperse y el espectador se siente un poco perdido entre las capas de ironía y delirio. Sin embargo, en muchos tramos se torna irresistible. Iñárritu apuesta por una estructura que se permite respirar, sorprender y hasta contradecirse, y esa libertad es parte de lo que hace que la película se sienta viva.
En el centro de todo está Tom Cruise, entregado a un tour de force permanente. Se luce a gran escala, transformado física y actoralmente en un personaje monstruoso y carismático a partes iguales. Es un trabajo de alto riesgo que el actor sostiene con una energía y una precisión admirables. Lo acompañan con gran solvencia Riz Ahmed, siempre certero, y sobre todo un soberbio John Goodman, que se convierte en uno de los pilares más gratos y potentes del filme.
La fotografía de Emmanuel “Chivo” Lubezki es impecable, como era de esperarse. Cada plano aporta textura, vértigo y belleza, incluso en las secuencias más caóticas. La cámara no solo registra: participa, empuja y a veces asfixxia, reforzando esa sensación de que todo puede desbordarse en cualquier momento.
El resultado es una película arriesgada, compleja, tan excesiva como fascinante. No es un trabajo fácil ni complaciente. Exige atención, paciencia y cierta disposición a dejarse llevar por su ritmo particular. Pero cuando funciona resulta hipnótica, en otros momentos, la crítica que pretende hacer se pierde entre lo enrevesado y recargado de la narrativa. ‘Digger’ no busca agradar a todo el mundo. Prefiere desconcertar, provocar y, en el mejor de los casos, atrapar. Y casi siempre lo consigue.