Street Fighter (Street Fighter, Estados Unidos, 2026) / Dirección: Kitao Sakurai.
Reparto: Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang, Joe Anoa’i, David Dastmalchian, Cody Rhodes, Andrew Schulz, Orville Peck, Curtis ’50 Cent’ Jackson, Jason Momoa, Vidyut Jamwal, Olivier Richters, Rayna Vallandingham, Mel Jarnson, Hirooki Goto, Eric André, Alex Volkanovski, Kyle Mooney, Kristy Best, Tim Robards. / Guion: Kitao Sakurai, T.J. Fixman. Historia: Dalan Musson, Gary Dauberman. / Fotografía: Ken Seng. / Música: Leo Birenberg, Zach Robinson. Estreno jueves 15 de octubre de 2026.

por: Enrique López Arvizu
Un fallido hadoken que apela a la nostalgia.
La película arranca con una intro animada que da de lleno en el clavo, capturando la mera esencia del videojuego de Capcom con un estilo dinámico y fiel que resulta irresistible. Esas secuencias animadas regresan a lo largo del metraje para contar el pasado de los personajes y constituyen, sin duda, lo más efectivo y logrado de todo el filme. El resto se ancla con determinación en el año 1993 para desplegar una historia centrada en un torneo de peleas, una trama de espionaje y una subtrama de redención en la que un héroe busca recuperar la gloria perdida.
El look retro noventero, cargado de reminiscencias a la estética MTV y acompañado de una generosa selección de hits de la época —entre los que destacan temas de 4 Non Blondes y Soundgarden—, aporta un sabor de época muy atractivo. Sin embargo, ese mismo intento de homenaje visual y musical no logra sostener una narrativa que, a medida que avanza, pierde toda coherencia. El exceso de humor, que falla en la mayoría de las ocasiones, se impone sobre la acción y las peleas, precisamente los elementos que deberían ser el principal atractivo, tal como sí ocurrió en la reciente entrega cinematográfica de ‘Mortal Kombat’.
Sakurai nunca consigue encontrar un equilibrio entre la avalancha de personajes que presenta, la mayoría poco interesantes y carentes de carisma, ni entre las diversas subtramas que se abren y no conducen a ningún lado. El resultado es una película que se diluye entre chistes fallidos, combates escasos y una estructura dispersa que deja apenas algunos momentos rescatables.
Una adaptación que, pese a sus destellos de fidelidad al espíritu del juego, termina por quedarse a medio camino, más cercana a un experimento fallido que a la película de acción y pelea que el material original merecía, en la que lo que mejor funciona y mantiene el interés son esos flashbacks animados.
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