Sensatez y sentimiento (Sense and Sensibility, Reino Unido-Estados Unidos, 2026) / Dirección: Georgia Oakley.
Reparto: Daisy Edgar-Jones, Esme Creed-Miles, George MacKay, Herbert Nordrum, Caitriona Balfe, Frank Dillane, Bodhi Rae Breathnach, Fiona Shaw, Tom Brooke, Stacy Martin, Forrest Bothwell, Chloe Pirrie. / Guion: Diana Reid. Novela: Jane Austen. / Fotografía: Arnaud Potier. / Música: Roger Goula Sarda. Estreno jueves 29 de octubre de 2026.

por Enrique López Arvizu
Muchachas casaderas.
Treinta años después de la inolvidable versión de Ang Lee, llega una nueva Sensatez y sentimiento de Georgia Oakley, una adaptación que se mide inevitablemente con el referente protagonizado por Emma Thompson (también guionista ganadora del Oscar) y Kate Winslet. Esta entrega apuesta con claridad por lo clásico: se mantiene muy apegada al texto original de Jane Austen, con apenas algunas adecuaciones menores, y elige de forma deliberada el camino más seguro, sin grandes riesgos ni relecturas forzadas.
La mirada de Oakley resulta precisa en la reconstrucción de la época, aunque con un tono más naturalista que el de versiones anteriores. La película impone una visión más realista y a la vez contemporánea de la historia, una versión aterrizada que no pierde su esencia romántica e incorpora el entorno natural como parte intrínseca del relato. Recorre con rigor todos los tópicos de la novela, centrando la atención en el devenir romántico de las hermanas Dashwood. Daisy Edgar-Jones (Elinor) y Esme Creed-Miles (Marianne) las interpretan con firmeza y convicción, construyendo una química creíble que sostiene el corazón emocional del filme.
Si bien se siente un tanto por debajo de la elevación dramática y la elegancia de la cinta de Ang Lee, esta nueva Sensatez y sentimiento consigue ser una lograda y emotiva adaptación. Su propuesta ofrece una sensibilidad más cercana a las nuevas generaciones, sin traicionar el espíritu de la obra de Austen ni diluir la fuerza de sus contrastes entre razón y pasión.
El resultado es un film austero y respetuoso, que se mantiene fiel al texto sin necesidad de reinventarlo. En las imágenes se siente el polvo, el desgaste natural de los lugares y la decadencia de la familia tras la muerte del padre, es una versión más cruda y realista que no pretende eclipsar al clásico de 1995, pero que logra mantener vivo el encanto de la historia con honestidad y buen oficio.
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