Escape Room 2: Reto mortal (Escape Room: Tournament of Champions, Estados Unidos, 2021) / Dirección: Adam Robitel.
Reparto: Taylor Russell, Logan Miller, Indya Moore, Isabelle Fuhrman, Holland Roden, Thomas Cocquerel, Carlito Olivero, Avianah Abrahams, Jay Erving. / Guion: Maria Melnik, Daniel Tuch, Will Honley. Historia: Fritz Böhm, Will Honley, Christine Lavaf. Personaje: Bragi F. Schut. / Fotografía: Marc Spicer. / Música: John Carey, Brian Tyler. Estreno jueves 16 de septiembre del 2021.
por: Enrique López Arvizu
Campeón de campeones.
Luego del éxito comercial que supuso el estreno en 2019 de ‘Escape Room’ inevitablemente ha llegado su secuela, una secuela que no propone nada novedoso respecto a su antecesora pero que, por lo menos, consigue ser un tanto más entretenida.
Tras un breve, pero muy completo resumen de la primera parte, la historia sigue a los dos sobrevivientes de la primera parte, Zoey (Taylor Russell) y Ben (Logan Miller), quienes están obsesionados al sitio donde fueron encerrados para intentar desenmascarar a los responsables.
Pero apenas al llegar son engañados para terminar a bordo de un vagón del metro junto a otras 4 personas, vagón que termina siendo desacoplado del tren y desviado a una zona de vías abandonadas donde todo vuelve a empezar, pues se trata del inicio de otro Escape Room, con la particularidad que los 6 participantes fueron anteriores ganadores y sobrevivientes, es decir, un torneo de campeones.
Esta secuela se percibe con un mayor presupuesto que la entrega anterior, siendo esa apenas una de las pocas diferencias, lo que se nota en el diseño de los cuartos de escape que son más atractivos e interesantes, lo que hace que esta secuela sea una película mas cercana al género de acción, mientras que la primera era más cercana al terror.
Pero el problema de la película, al igual que sucedía en la anterior, esta en su misma premisa, tratándose de una película en la que los personajes están en una especie de concurso por tratar de sobrevivir, está todo tan prediseñado que no deja espacio para la sorpresa, todo es tan predecible que se torna aburrido.
Cada trampa a la que se enfrentan los personajes es resuelta de una manera muy mecánica, lo que no ayuda a generar tensión en el relato, aunque en esta ocasión el ritmo es un tanto más vertiginoso, lo que la vuelve un poco más tolerable.
Pero siendo un producto diseñado para el entretenimiento este no logra cumplir del todo, pues la puesta está orquestada de tal manera que el espectador no llega a involucrarse en lo que les sucede a los personajes y no hay alguno que sea especialmente entrañable, por lo que su destino termina por no importar, a lo que tampoco ayuda la inverosímil vuelta de tuerca, y la inevitable promesa de una tercera entrega.
