Letras robadas (Power Ballad, Irlanda-Estados Unidos, 2026) / Dirección: John Carney.
Reparto: Paul Rudd, Nick Jonas, Peter McDonald, Jack Reynor, Havana Rose Liu, Sophie Vavasseur, Rory Keenan, Kelly Thornton, Paul Reid, Peter McGann, Juliette Crosbie, Marcella Plunkett / Guion: John Carney, Peter McDonald / Fotografía: Yaron Orbach / Música: John Carney, Gary Clark. Estreno: miércoles 10 de junio de 2026.

por: Enrique López Arvizu
Te robo una canción.
John Carney regresa con otra de esas joyitas que sabe componer como pocos: una historia que late al ritmo de la música, las frustraciones y las redenciones humanas. En ‘Letras Robadas’, el director irlandés —responsable de obras tan entrañables como Once, Begin Again o Sing Street— nos sumerge en los entretelones de la creación musical, el plagio descarado, el peso aplastante de la industria y las segundas oportunidades. Y lo hace con una maestría que equilibra drama y comedia de manera magistral, resultando en un relato clásico, cálido y profundamente disfrutable.
Paul Rudd entrega una más de sus performances inolvidables. Como Rick Power, un cantante de bodas veterano que dejó una banda en ascenso para priorizar a su familia, Rudd está absolutamente magnético: carismático, vulnerable, con ese timing cómico que lo caracteriza y una profundidad dramática que no sorprende. Su química con Nick Jonas (como el ex ídolo juvenil Danny Wilson) es instantánea y creíble, llevando el peso emocional de una trama que explora egos, traiciones y el verdadero peso del origen de una canción. El resto del elenco, destacando a Peter McDonald (además coguionista), como el amigo incondicional de Power, responde a la altura, demostrando una vez más la capacidad de Carney para obtener lo mejor de sus intérpretes.
Carney construye un relato narrado de forma clásica, sin grandes alardes formales pero con una efectividad envidiable: las secuencias musicales fluyen orgánicas, las risas surgen naturales y los momentos de drama nunca caen en el melodrama barato. Es ligera sin ser superficial, emotiva sin forzar las lágrimas. Una película para disfrutar en el mejor sentido de la palabra.
‘Letras robadas’ es, en definitiva, una película que se disfruta de principio a fin. Carney vuelve a demostrarnos que las historias sobre música no necesitan grandes presupuestos ni efectos especiales para conectar: basta con personajes auténticos, melodías pegadizas y un guion que entiende el pulso humano. Si buscas cine que te haga sonreír, reflexionar y tararear de camino a casa, esta es una gran opción.