Venom: Carnage liberado (Venom: Let There Be Carnage, Estados Unidos, 2021) / Dirección: Andy Serkis.
Reparto: Tom Hardy, Michelle Williams, Woody Harrelson, Naomie Harris, Stephen Graham, Reid Scott, Peggy Lu, Alfredo Tavares, Amber Sienna, Sean Delaney, Laurence Spellman, Ed Kear, Obie Matthew, Otis Winston, William W. Barbour, Michelle Greenidge, Andrew Koponen, Rodrig Andrisan, Cabran E. Chamberlain, Jeff Redlick. / Guion: Kelly Marcel. Historia: Tom Hardy, Kelly Marcel. Cómic: Todd McFarlane, David Michelinie. / Fotografía: Robert Richardson. / Música: Marco Beltrami.
por: Enrique López Arvizu
A medio camino.
Tras los retrasos a consecuencia de la pandemia, por fin llega a los cines la secuela de ‘Venom’, que llega tres después de su antecesora, con cambio de director y una historia previamente anunciada en la escena post créditos de la primera parte.
Para esta secuela asume la silla de director el también actor Andy Serkis, en la que es su ya tercer largometraje, tras ‘Breathe’ y ‘Mowgli’, intentando elevar el nivel tras una primera entrega que fue bien recibida en taquilla, pero muy maltratada por la crítica.
La historia en esta segunda parte presenta a Cletus Kassady (Woody Harrelson) un asesino en serie condenado a muerte que, tras morder a Eddie Brock (Tom Hardy) y beber de su sangre contaminada, da lugar a una nueva criatura llamada Carnage, por lo que escapa antes de ser ejecutado, obligando a Brock y Venom a hacerles frente, solo que ellos atraviesan un severo conflicto personal.
Lo que mejor funciona en esta secuela son las escenas en las que Brock y Venom deben convivir y hacerles frente a sus diferencias, en unos pasos de comedia que incluyen algunos divertidos diálogos y situaciones.
Por su parte, lo que menos funciona son los villanos, por un lado, al Carnage de Woody Harrelson le hace falta un poco más de desarrollo, algo que es el punto fundamental de esta película ya que todo se siente acotado, mientras que la villana que compone Naomi Harris, completamente desaprovechada, parece ser innecesaria al desarrollo de la historia.
A diferencia de la primera parte, en esta tiene mayor juego el personaje de Michelle Williams y su juego con Venom da lugar a varias escenas bien logradas, pero como se dijo algunas líneas arriba, en esta película todo sucede demasiado rápido y con poco desarrollo, recortando los momentos verdaderamente cómicos y con un par de escenas de pelea con un buen acabado, pero a la que le hace falta afinar ciertos detalles.
Así, esta segunda entrega de Venom consigue ser verdaderamente entretenida y por momentos divertida, uno se pasa un buen momento viéndola, pero a varios personajes y circunstancias le hace falta un poco de desarrollo y al relato un poco de rigor para volverla algo más que un efectivo entretenimiento.
