El club del pie izquierdo, de Celso R. García

El club del pie izquierdo (El club del pie izquierdo, México, 2026) / Dirección: Celso R. García.

Nuestra puntuación

Reparto: Adrian Uribe, María León, Mauricio Isaac, Mónica Huarte, Yuriria del Valle, Miguel Burra, Panuco, Hernan Del Riego, Paloma Woolrich. / Guion: Adriana Pelusi, Fernando Ramírez Serrano. / Fotografía: Juan Pablo Ojeda. / Música: Andrés Levin, Jaxx Landry, Ben Zebelman. Estreno jueves 10 de septiembre de 2026.

por: Enrique López Arvizu

El baile de los que sobran.

Celso R. García, el realizador detrás de La delgada línea amarilla (su ópera prima producida por Guillermo del Toro) y de comedias comerciales como La boda de mi mejor amigo, Tangos, tequilas y algunas mentiras o La gran seducción, regresa con esta adaptación mexicana de Shall We Dance?, la versión hollywoodense que a su vez partía del original japonés. Aquí el director apuesta por trasladar la historia a la Ciudad de México y convertirla en una comedia coral de oficinistas y tipos comunes que encuentran en el baile una salida a la rutina.

Esta versión decide cargar todo el peso en la comedia. El problema es que lo hace de forma exagerada: el director amontona gag tras gag, chiste tras chiste, de los que apenas algunos realmente funcionan. Hay un abuso constante del recurso cómico que por momentos llega a abrumar. Además cada situación aparece subrayada y sobreexplicada; la sutileza simplemente no existe en el relato.

La principal aportación de esta adaptación consiste en intentar desplazar el foco que en la versión original recae casi por completo sobre el protagonista masculino, para dirigirlo hacia un grupo de personajes, un puñado de tipos citadinos peculiares que buscan en el baile una válvula de escape a sus vidas rutinarias, aunque este cambio no termina de lograrse del todo. La idea resulta interesante sobre el papel, pero su ejecución resulta irregular. El desarrollo de esos personajes es muy desigual y el nivel interpretativo de los actores que los encarnan también fluctúa de manera evidente.

El presupuesto limitado es muy notorio. Las locaciones elegidas, la puesta en escena y varios detalles de producción delatan sin disimulo las restricciones económicas. Aun así, la película está lejos de convertirse en un desastre. Consigue algunos momentos genuinamente agradables, sobre todo aquellos en los que Mónica Huarte toma el control de la escena y aporta frescura y naturalidad.

Al final nos queda un filme irregular, una comedia que no siempre funciona como debería. Tiene destellos simpáticos y una intención clara de divertir a partir de un grupo de antihéroes cotidianos, pero el exceso de chistes forzados, la falta de sutileza y el desarrollo desigual de sus personajes terminan lastrando el resultado. Una adaptación que apuesta fuerte por la risa fácil y no siempre acierta el tiro.

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