Tal vez es para siempre (Love, Rosie, Reino Unido, 2014) / Dirección: Christian Ditter.
Reparto: Lily Collins, Sam Claflin, Tamsin Egerton, Jaime Winstone, Christian Cooke, Suki Waterhouse, Lily Laight, Jake Manley, Norma Sheahan, Nick Lee, David Walsh, Aris Athanasopoulos, Kris Edlund. / Guión: Juliette Towhidi (Novela: Cecelia Ahern). / Fotografía: Christian Rein. Estrenada el viernes 17 de abril de 2015.
por: Enrique López Arvizu
Las idas y vueltas del amor.
Luego de algunas comedias dirigidas en su Alemania natal, Christian Ditter ingresa al mercado en inglés con una historia basada en una novela algo popular, de esas que narran improbables amores nacidos luego una larga amistad.
Los protagonistas de dicha historia son Alex y Rosie, amigos desde la infancia y que tras su iniciación sexual (por separado) habrán de vivir un derrotero que aunque los mantendrá unidos, también evidenciará el amor que se tienen uno al otro, imposibilitado siempre por otras relaciones, tal y como suele ocurrir en las telenovelas.
Cuando cumplen 18, ambos tratan de seguir su vida viajando a USA para seguir sus estudios universitarios en pos de alcanzar sus sueños, él ingresar a Harvard y ella estudiar hotelería para volver a Inglaterra y poner su propio hotel, solo que ella no podrá viajar debido a un embarazoso incidente, pero el vínculo se mantendrá al paso de los años no sin alguna que otra calamidad.
La principal virtud de ésta película británica se llama Lilly Collins (hija de Phil Collins), una actriz que de a poco ha sabido colocarse en el gusto popular y que carga con el peso casi total del filme cumpliendo cabalmente con las diferentes edades por las que transita Rosie, aunado a la buena química que consigue su personaje con el que interpreta Sam Claflin (visto en ‘Los juegos del hambre’).
‘Love, Rosie’, como toda comedia romántica, no escapa a un desfile de clichés y lugares comunes del género, donde los personajes permanecen juntos ante las forzadamente insustanciales parejas que pasarán por sus vidas, pero tampoco escapa a cierto discurso edificante en la parte final del metraje, quedándose a medio camino pero aún así por encima de la media, resultando un film efectivo y un tanto encantador.