Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City (Resident Evil: Welcome to Raccoon City, Estados Unidos-Reino Unido-Alemania, 2021) / Guion y Dirección: Johannes Roberts.
Reparto: Kaya Scodelario, Hannah John-Kamen, Robbie Amell, Tom Hopper, Avan Jogia, Neal McDonough, Donal Logue, Chad Rook, Lily Gao, Nathan Dales, Stephannie Hawkins, Josh Cruddas, Marina Mazepa. / Fotografía: Maxime Alexandre. / Música: Mark Korven. Estreno jueves 25 de noviembre del 2021.
por: Enrique López Arvizu
Volver a empezar.
Tras la sobreexplotación a la saga de videojuegos con un total de 6 películas protagonizadas por Milla Jovovich, la mayoría dirigidas por Paul W.S. Anderson, hay que seguir el negocio por lo que se ha decidido reiniciar la saga cinematográfica, esta vez buscando apegarse lo más posible a la saga de videojuegos.
Este nuevo inicio adapta los primeros dos videojuegos, contando la historia de los hermanos Redfield, Claire (Kaya Scodelario) y Chris (Robbie Amell) en el orfanato de Raccoon City, para posteriormente llegar al año 1998, justo cuando la ciudad está por colapsar a consecuencia de las acciones del gigante farmacéutico Umbrella Corporation.
Poco a poco irán presentándose diferentes personajes muy conocidos por los fanáticos del videojuego, como Wesker (Tom Hopper), Jill Valentine (Hannah John-Kamen) o Leon S. Kennedy (un infumable Avan Jogia), esto en locaciones que replican al detalle los ambientes de los videojuegos.
El responsable de este nuevo inicio es el director Johannes Roberts, quien se ha especializado en películas del género de terror y suspenso, y la idea es llevar la franquicia mas hacia ese género, a diferencia de las películas anteriores terminaron siendo más filmes de acción.
Si bien Roberts busca llevarlo en esa dirección, consiguiéndolo más sobre todo en el primer tercio del relato, más tarde que temprano entran en acción los personajes infectados y la atmósfera que se iba construyendo se esfuma, volviendo la película en una réplica de lo que podemos ver en el videojuego, pero incluso menos efectivo para generar tensión.
Roberts no logra llevar el relato hacia el horror, ni construye una atmósfera que lleve al espectador a sentir la opresión de lo que se trata de relatar, y todo se va perdiendo por la obsesión de introducir en cada escenario guiños para los seguidores de la saga de videojuegos, que los hay a montones y la mayoría bien logrados, dejando lo cinematográfico de lado.
Y si bien la película tropieza en más de una ocasión, es innegable que, por lo menos, consigue ser entretenida y no llega a ser aburrida, algo que se agradece, y deja todo listo para continuar una nueva saga que ojalá mejore un poco.

