Relic: Herencia maldita, de Natalie Erika James

Relic: Herencia maldita (Relic, Australia-Estados Unidos-China, 2020) / Dirección: Natalie Erika James.

Nuestra puntuación

Reparto: Emily Mortimer, Bella Heathcote, Robyn Nevin, Steve Rodgers, Chris Bunton, Jeremy Stanford, Catherine Glavicic, Christina O’Neill, John Browning, Robin Northover. / Guion: Natalie Erika James, Christian White. / Fotografía: Charlie Sarroff. / Música: Brian Reitzell. Estreno jueves 08 de abril del 2021.

por: Enrique López Arvizu.

El lento proceso de derrumbe.

En ‘Relic’, la ópera prima de la australiana Natalie Erika James, la directora aborda diferentes temas que suelen ser tratados a través de dolorosos dramas familiares, siendo una de las características más llamativas de su película, el cómo utiliza los códigos del terror para narrar su relato.

La historia que narra es la de la familia conformada por Kay (Emily Mortimer) y su hija Sam (Bella Heathcote), quienes van a la casa de la abuela Edna (Robyn Nevin), pues según reportes de los vecinos lleva varios días en que no se le ha visto, madre e hija indagan en el gran caserón, en el que detectan una gran cantidad de notas dejadas por la abuela para su propio uso y algunas marcas en las paredes que denotan falta de mantenimiento en el lugar, pero de la abuela nada.

Acompañadas por vecinos del lugar y autoridades, inician una búsqueda por los alrededores, hasta que, después de algunos días, la abuela reaparece por casa, sin recordar que fue lo que ha pasado ni los motivos de su ausencia, Kay y Sam pronto perciben que no todo está bien con la abuela pues su comportamiento empieza a ser un tanto errático, al mismo tiempo que extraños ruidos se escuchan a través de las paredes de la casa.

La película transita por diversos géneros y lo hace de una manera por demás natural, lo que en esencia es un drama familiar ante el implacable paso del tiempo y el inexorable deterioro físico y mental por el que pasa la abuela, es narrado con los códigos del terror, en el que la directora consigue crear toda una asfixiante atmósfera en la que la casa, sus espacios y el estado mental de Edna se convierten en la amenaza a la que deben hacer frente madre e hija.

La directora consigue generar tensión desde el principio y sostenerlo hasta su desenlace, y lo logra haciendo buen uso de los recursos propios del género, dando forma a un relato perturbador y efectivo que por momentos recuerda al cine de David Cronenberg, acompañando a sus personajes en ese doloroso y triste proceso en que sus familiares mayores empiezan a perder la batalla contra el tiempo y su deterioro físico se vuelve cada vez más evidente, trasladando el terror desde algo sobrenatural hacia algo tan cotidiano, donde el miedo y la tristeza terminan fundiéndose de manera inevitable.

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