Inframundo: Guerras de sangre (Underworld: Blood Wars, Estados Unidos, 2016) / Dirección: Anna Foerster.
Reparto: Kate Beckinsale, Theo James, Charles Dance, Bradley James, Lara Pulver, Tobias Menzies, Alicia Vela-Bailey, James Faulkner, Oliver Stark, Peter Andersson, Daisy Head, Brian Caspe, Dan Bradford, David Bowles, Clementine Nicholson. / Guión: Cory Goodman (Historia: Kyle Ward, Cory Goodman; Personajes: Kevin Grevioux,Len Wiseman, Danny McBride). / Fotografía: Karl Walter Lindenlaub. / Música: Michael Wandmacher. Estreno viernes 02 de diciembre de 2016.
por: Enrique López Arvizu
Una saga agotada.
La quinta entrega de la saga ‘Underworld’ llega cuatro años después de la anterior entrega, ahora dirigida por Anna Foerster, habitual de series de televisión, y el resultado es por debajo de lo esperado, quedando la sensación que esta saga no tiene mucho más para dar.
Los Lycans tienen en Marius a un nuevo y poderoso líder que ha repoblado y fortalecido a los suyos, quien busca dar con el paradero de la hija de Selene (Kate Beckinsale), una híbrida cuya sangre les otorgaría mayor poder.
Mientras, Selene y David (Theo James) son reclutados por el consejo de vampiros para que entrenen a un nuevo ejército que haga frente a un inminente ataque de los Lycans, sin saber que un juego de traiciones se sucede entre las sombras.
Esta quinta entrega es posiblemente la que presenta el guión más inconsistente de la saga completa, la historia se va hilvanando pero siempre surge alguna situación que pretende ser sorpresiva, llevando a la trama a lugares que se perciben poco orgánicos para el universo ya tan establecido.
La saga sigue teniendo ese aire de solemnidad que la ha caracterizado siempre, pero ahora más cerca del sopor, con ciertos personajes y secuencias que bordean el ridículo y con los efectos visuales menos logrados después de cinco entregas.
Lo único rescatable es la hermosa Kate Beckinsale, que como siempre se luce en algunas peleas pero es muy poco lo que se recordará de una película que evidencia el inevitable agotamiento en el que ha caído la saga.
