Hasta el último hombre, de Mel Gibson

Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, Estados Unidos, 2016) / Dirección: Mel Gibson.

Nuestra puntuación

Reparto: Andrew Garfield, Sam Worthington, Hugo Weaving, Vince Vaughn, Teresa Palmer, Luke Bracey, Rachel Griffiths, Richard Roxburgh, Matt Nable, Nathaniel Buzolic, Ryan Corr, Goran D. Kleut, Firass Dirani, Milo Gibson, Ben O’Toole, Richard Pyros, Robert Morgan. / Guión: Robert Schenkkan, Andrew Knight. / Fotografía: Simon Duggan. / Música: Rupert Gregson-Williams. Estreno jueves 29 de diciembre de 2016.

7

por: Enrique López Arvizu

Un héroe verdadero.

Diez años después de su anterior film, ‘Apocalypto’, y de la controversia en la que se metió tras algunas declaraciones controvertidas, volvió Mel Gibson en su mejor versión, un director maduro y con una vena narrativa mejor que nunca.

La historia que cuenta es la de Desmond Doss (Andrew Garfield), un joven religioso de la iglesia adventista del séptimo día y de fuertes convicciones, quien creció en un hogar regido por la violencia que su padre (Hugo Weaving), un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, ejercía en contra de su familia.

Después de conocer a la mujer que será su esposa (Teresa Palmer), decide enlistarse en el ejército para asistir como médico, pero en el entrenamiento se deberá enfrentar a una fuerte resistencia, incluyendo un juicio, ante su negativa de portar un arma.

Tal y como lo plantea en sus últimas películas, Mel Gibson narra el camino de un hombre diferente que se convertirá en héroe pese a las fuertes adversidades y con la fortaleza de su fe y sus convicciones como principal arma, tomándose el tiempo en su parte inicial para presentar a Desmond Doss, con una convincente actuación de Andrew Garfield, dejando bien en claro las motivaciones que justifican sus acciones posteriores.

Gibson filma de manera descarnada los horrores de la guerra, con una poderosa puesta en imágenes como pocas veces se ha visto en el cine bélico de los últimos años, con grandes secuencias de guerra e imponentes imágenes que conmueven y con un realismo imperante que incluye un toque de gore.

Gibson entrega una película llena de adrenalina, con un discurso pacifista en medio de borbotones de sangre, pero que por encima de su intento aleccionador contiene verdaderas, intensas y brutales emociones. Gibson volvió y mejor que nunca.

 

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