Amenaza bajo el agua: No podrás escapar (Black Water: Abyss, Australia-Estados Unidos, 2021) / Dirección: Andrew Traucki.
Reparto: Jessica McNamee, Luke Mitchell, Amali Golden, Anthony Sharpe, Benjamin Hoetjes, Rumi Kikuchi, Lynne Rose, Stu Kirk, Vicky Wanless, Tyson Brannigan. / Guion: John Ridley, Sarah Smith. / Fotografía: Damien Beebe. / Música: Michael Lira.
por: Enrique López Arvizu
Aguas con el cocodrilo.
Secuela de una película estrenada en 2007, ‘Amenaza bajo el agua’ es una película que promete tensión, sangre y algunos momentos de terror, pero no consigue cumplir por una realización poco rigorosa que deja escapar una oportunidad de lograr una película que puse ser efectiva.
Con un prólogo que muestra a una pareja de turistas japoneses que caen en una cueva perdida entre la maleza para posteriormente ser atacados por un gran cocodrilo, la película narra la aventura que supone para un grupo de amigos ir a descubrir esa cueva que ha sido descubierta después de que se realizó la búsqueda de los turistas japoneses.
El grupo es integrado por dos parejas que esposos o novios, estando una de las chicas embarazada, y un amigo que es quién conoce como llegar al sitio, a donde el grupo de amigos se dirige e ingresa pensando en pasar momentos de gran aventura.
Apenas llegan descubren un lugar soñado, pero pronto se desata una tormenta que termina por filtrar agua al lugar donde se encuentran en el subsuelo, por lo que intentarán salir, pero todo se complica cuando aparece un cocodrilo que empieza a atacarlos mientras el nivel del agua (supuestamente) sube.
Todos los elementos para una película lograda, y llena de tensión, estaban ahí, pero la película nunca consigue remontar, al abrazar todos los clichés y lugares comunes de las (malas) películas del género y sobre todo, por lo descuidada de la realización, pues el poco rigor en la ejecución deja entrever una serie de irregularidades que van desfilando ante la pantalla y que en todo momento atenta contra la efectividad del relato, es decir, todo va sucediendo a capricho de lo que dicta el guion, sin sostener la continuidad de ciertos elementos, por ejemplo, el agua que sube de nivel solo cuando conviene a la trama, etc., y que dan al traste con el débil verosímil del relato.
Siendo una película de terror con un monstruoso animal en el centro uno espera grandes cantidades de sangre, partes de cuerpo por aquí o por allá, pero nada, la película nunca consigue generar una mínima tensión, desaprovecha el espacio donde se desarrolla la acción y mete con calzador tramas más dignas de alguna telenovela, intentando recuperar la atención del espectador que impaciente solo espera a que el cocodrilo se los desayune a todos y termine la película.
