Te llevo conmigo (Te llevo conmigo, México-Estados Unidos, 2020) / Dirección: Heidi Ewing.
Reparto: Armando Espitia, Christian Vazquez, Michelle Rodríguez, Ángeles Cruz, Raúl Briones, Arcelia Ramírez, Pascacio López, Michelle González, Luis Alberti, Yael Tadeo, Nery Arredondo, Alexia Morales. / Guion: Heidi Ewing, Alan Page. / Fotografía: Juan Pablo Ramírez. / Música: Jay Wadley. Estreno jueves 08 de julio del 2021.
por: Enrique López Arvizu
El fin del sueño americano.
Luego de una sólida trayectoria en el documental, la directora estadounidense Heidi Ewing prueba con la ficción con la historia real de una pareja de mexicanos que desde que se conocen deben sortear varios obstáculos que se interponen entre ellos.
La película se narra en diferentes momentos, partiendo desde el presente donde el personaje protagonista se encuentra en Nueva York y a partir de un gran flashback conoceremos su historia en 3 tiempos, cuando era un niño y luego joven en México, y como adulto en los Estados Unidos.
Todo gira en torno a Iván (Armando Espitia), un joven que aspira a convertirse en chef para sacar adelante a su pequeño hijo, pero todo se le complica cuando conoce y se enamora de Gerardo (Christian Vazquez), con el que se complica relacionarse al vivir en una ciudad tan conservadora como Puebla, por lo que para poder desarrollarse plenamente no le queda más remedio que emigrar.
Al mismo tiempo que conocemos el desarrollo de la relación entre Iván y Gerardo, se nos muestra como fue su infancia, ambos debiendo enfrentarse a la intolerancia y miedo que sus padres tenían ante lo que podrían pensar los demás de sus familias.
En ambos momentos, ya sea la infancia o juventud de los personajes, la directora consigue una cercanía plena con sus personajes y además una naturalidad que sorprende, logrando que ello condimente un relato que se torna emotivo e íntimo, permitiendo que el espectador también conecte a pleno con los personajes.
A esto ayuda mucho el gran trabajo actoral y la precisa dirección de Ewing, su mirada piadosa y encariñada, y la desbordante química que existe entre los protagonistas, además de que el resto del reparto está siempre a la altura, destacando el breve pero sustancioso trabajo de Luis Alberti.
Pero en el último tramo, cuando la historia retrata el presente de la pareja en los Estados Unidos, la directora decide poner a las personas reales a interpretarse a sí mismas enfrentándose a problemas de negocios, familiares y de migración, dejando de lado la magia hasta entonces creada, restándole cierto encanto, pero sin llegar a demeritar las virtudes de esta película.
