Nueva York sin salida (21 Bridges, Estados Unidos, 2019) / Dirección: Brian Kirk.
Reparto: Chadwick Boseman, Sienna Miller, Taylor Kitsch, J.K. Simmons, Stephan James, Keith David, Victoria Cartagena, Gary Carr, Shayna Ryan, Toby Hemingway, Dale Pavinski, Louis Cancelmi, Christian Isaiah, Morocco Omari, Katie McClellan, Jamaal Burcher, Adam Desautels, Lucky Harmon, Kevin D. Benton, Suzette Gunn, Wesley Green, Gina Destra, Jamie Neumann. / Guion: Matthew Carnahan, Adam Mervis. / Fotografía: Paul Cameron. / Música: Alex Belcher, Henry Jackman. Estreno viernes 06 de diciembre de 2019.
por: Enrique López Arvizu
Pantera negra toma Manhattan.
Una película producida por los hermanos Russo y protagonizada por Chadwick Boseman prometía por lo menos buenas dosis de acción y adrenalina, además de contar con una premisa que logra despertar cierto interés, pero que en su resultado final termina por decepcionar.
Boseman interpreta a Andre, un policía de Nueva York encargado de investigar el violento asesinato de varios policías sucedido por un par de maleantes que han robado algunos kilos de cocaína que pretenden vender y huir con el dinero obtenido.
Para el caso se le asigna como su compañera a la agente Frankie Burns (Sienna Miller), y como primera medida Andre decide aislar la isla de Manhattan cerrando todos los puentes y accesos a ella por esa noche para asegurar la captura de los criminales.
A pesar de su prometedora premisa, la película que dirige Brian Kirk deja mucho a deber debido a su mala ejecución y los múltiples agujeros que presenta su guion, plagado de clichés, lugares comunes y resoluciones poco inspiradas que terminan por dinamitar el verosímil de la historia.
Lo peor que puede pasar en un thriller como éste es justo lo que sucede en esta película, que los giros de la historia se pueden adivinar apenas se plantea el conflicto, pero si el relato hubiese sido narrado con cierto rigor y cuidado esto no sería tanto problema, pero no, el relato es por demás convencional y sin atención a los detalles, por lo que varias secuencias no logran generar la tensión pretendida.
Tampoco colabora mucho el trabajo actoral de sus protagonistas, un Chadwick Boseman inexpresivo como en todas sus películas y una Sienna Miller a la que se le percibe con cierta incomodidad todo el tiempo, que no consiguen levantar el vuelo de una película olvidable y rutinaria.
