Klara y el sol (Klara And the Sun, Estados Unidos-Reino Unido, 2026) / Dirección: Taika Waititi.
Reparto: Jenna Ortega, Mia Tharia, Amy Adams, Aran Murphy, Steve Buscemi, Natasha Lyonne, Rachel House, Harry Greenwood, Davida McKenzie, Anastasiia Aksiuta, Rachel Forman, Antonia Prebble, Laura Interval, Eden Perkins. / Guion: Dahvi Waller, Taika Waititi. Novela: Kazuo Ishiguro. / Fotografía: Mike Berlucchi. / Música: Michael Giacchino. Estreno jueves 05 de noviembre de 2026.

por: Enrique López Arvizu
Amistad artificial.
En su nueva película, Taika Waititi enfrenta la compleja novela de Kazuo Ishiguro con su habitual mezcla de humor y sentimentalismo, pero en esta ocasión la balanza se inclina peligrosamente hacia lo superficial. El director superpone la comedia ligera y momentos de ternura forzada por encima de las capas filosóficas y morales que el material original plantea con mucha más ambigüedad. El resultado es una adaptación que privilegia la accesibilidad emocional inmediata y deja de lado buena parte de la inquietud que propone el libro.
El guion limita claramente a casi todo el elenco. Jenna Ortega es quien sale mejor parada: ella carga sobre sí casi todo el relato dando vida a una androide casi condenada al reciclaje que se carga de los rayos del sol, al que considera una deidad. Amy Adams y Mia Tharia, en cambio, se enfrentan a personajes apenas esbozados: una madre marcada por pérdidas familiares y una joven a la que la vida se le escapa poco a poco. Ambas actrices hacen lo que pueden con un texto que las reduce a figuras sin mayor desarrollo.
Waititi simplifica los conflictos centrales y pasa de largo por varios de los dilemas más incómodos de la novela. Prefiere concentrarse en la idea de la tecnología como compañera o posible sustituto del ser humano, pero nunca indaga con seriedad en las razones que llevan a esa sociedad a ese punto. En su lugar, insiste en repetir situaciones de Klara como gags cómicos y en construir escenas de ternura que funcionan más como instrucciones de cómo debe sentir el espectador que como emociones genuinas. Todo se resuelve de forma simplista y previsible.
La película está lejos del desastre que anunciaron algunas de las primeras reacciones, pero tampoco logra convertirse en algo sólido. Es un trabajo irregular, con notas sentimentaloides excesivas. Waititi demuestra una vez más que sabe manejar el tono ligero, pero aquí ese tono termina resultando insuficiente.