Titanes del Pacífico: La insurrección (Pacific Rim: Uprising, Estados Unidos-China, 2018) / Dirección: Steven S. DeKnight.
Reparto: John Boyega, Scott Eastwood, Cailee Spaeny, Tian Jing, Adria Arjona, Levi Meaden, Charlie Day, Rinko Kikuchi, Burn Gorman, Ivanna Sakhno, Nick Tarabay, Dustin Clare, Karan Brar, Daniel Feuerriegel, Madeleine McGraw, Shyrley Rodriguez, Rahart Adams, Zhang Jin, Jaime Slater, Lily Ji, Luke Judy, Mackenyu. / Guion: Travis Beacham, Emily Carmichael, Kira Snyder, Guillermo del Toro, Steven S. DeKnight (Historia: T.S. Nowlin ). / Fotografía: Daniel Mindel. / Música: John Paesano. Estreno jueves 22 de marzo de 2018.
por: Enrique López Arvizu
Entretenimiento carente de contenido.
En 2013 Guillermo del Toro demostró que el cine de acción de gran presupuesto, con monstruos y robots gigantes, no tenía porque ser un cine vacío sin contenido, ni uno en que las grandes escenas de acción fueran un conjunto de escenas inentendibles unidas por la edición. Ahora en la secuela de ‘Pacific Rim’ mucho de eso se ha perdido.
La acción se desarrolla 10 años después de la película original, cuando se selló la brecha que dejó fuera de nuestro mundo a los temibles Kaijus, ahora el planeta continúa su reconstrucción entre enormes esqueletos de los monstruos donde conocemos a Jake (John Boyega), el hijo del héroe Pentecost, quien junto a Amara Namani (Cailee Spaeny), una chica que ha construido un Jaeger con piezas robadas, son reclutados, tras ser detenidos, para formar parte de las Fuerzas de Defensa del Pacífico como entrenador y piloto, respectivamente.
Mientras una corporación busca sustituir a los pilotos con drones, en una presentación surge un Jaeger rebelde que siembra el caos como la antesala ante una nueva invasión de Kaijus, por lo que los aprendices de piloto deberán hacerle frente a la nueva amenaza.
Esta nueva entrega dirigida por Steven S. DeKnight, realizador mayormente de series entre las que destaca ‘Daredevil’, presenta una historia mucho menos interesante y sin mayores sorpresas, con muchos personajes que no terminan por tener el desarrollo deseado y que terminan muy debilitados conforme transita la historia.
Aun así, la película consigue ser un efectivo entretenimiento sin mayores pretensiones, la realización consigue presentar buenas secuencias de acción, filmadas de manera entendible que casi llegan a ser emocionantes, pero no memorables, sin lograr llegar a ser de este filme algo más allá de otro blockbuster como tantos.
John Boyega, principal protagonista además de coproductor le imprime cierta simpatía y mucha enjundia a este episodio, pero esta secuela no tiene la suficiente sustancia que le permita encaminarse a alguna altura similar a su predecesora, ni siquiera sus guiños al cine asiático de monstruos ni sus algunas buenas escenas de acción son suficientes, en una película que se deja ver pero no mucho más.
