Terror a 47 metros: El segundo ataque (47 Meters Down: Uncaged, Reino Unido-Estados Unidos, 2019) / Dirección: Johannes Roberts.
Reparto: Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Brianne Tju, Sistine Rose Stallone, John Corbett, Nia Long, Brec Bassinger, Davi Santos, Khylin Rhambo, Axel Mansilla. / Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts. / Fotografía: Mark Silk. / Música: Tomandandy. Estreno viernes 18 de octubre de 2019.
por: Enrique López Arvizu
Tiburones mayas.
Hace apenas dos años se estrenó ‘Terror a 47 metros’, una película de tiburones que acechaban a dos hermanas encerradas en una jaula bajo el mar, efectiva pero olvidable película que lograba ser pasadera.
Ahora como suele suceder, llega una secuela que no lo es tanto, pues lo único que tienen en común son los 47 metros del título y los tiburones como amenaza, pues los personajes y la historia no tienen conexión con la primera entrega.
En esta ocasión se narra la historia de un par de hermanas, Mia (Sophie Nelisse) quien no termina por adaptarse a su nueva vida en el sur de México y padece el acoso de sus compañeros, y su hermanastra, Sasha (Corinne Foxx), una chica despreocupada y que piensa más en pasarla bien con sus amigos.
Después de un incidente que involucra a Mia, su padre Grant (John Corbett), un explorador submarino, les regala pases para viajar en un barco con superficie transparente y poder ver tiburones, pero justo antes de abordar, sus amigas Nicole (Sistine Rose Stallone) y Alexa (Brianne Tju) las invitan a pasar el día en una ciudad Maya sumergida, sin saber los peligros a los que se enfrentarán.
A diferencia de la película anterior, la sensación de peligro a partir del encierro generaba buena parte de la tensión, en este caso se trata de una especie de laberinto submarino en el que el director suele perderse y no termina por aprovechar para generar algo similar.
Roberts filma con brío pero no es suficiente ante un guion que presenta situaciones donde el verosímil no llega a construirse de manera sólida y los personajes no llegan a ser desarrollados del todo, para terminar siendo un simple divertimento no del todo efectivo.
