Terror a 47 metros, de Johannes Roberts

Terror a 47 metros (47 Meters Down, Reino Unido, 2017) / Dirección:  Johannes Roberts.

Nuestra puntuación

Reparto: Mandy Moore, Claire Holt, Chris Johnson, Yani Gellman, Santiago Segura, Matthew Modine, Mayra Juarez, Axel Mansilla. / Guion: Johannes Roberts, Ernest Riera. / Fotografía: Mark Silk. / Música: tomandandy. Estreno viernes 17 de noviembre de 2017.

7

por: Enrique López Arvizu

Terror profundo.

Resulta inagotable la temática donde tiburones hambrientos atacan a personas en alguna playa del mundo, la inabarcable influencia de ‘Tiburón’ no parece tener fin, y como ejemplo llega ’47 Meters Down’.

Dos hermanas, Lisa (Mandy Moore) y Kate (Claire Holt), están de vacaciones en alguna playa mexicana, Lisa no parece disfrutar ya que recientemente ha terminado su relación con su novio, por ello su hermana le propone alguna actividad especial para animarla.

Después de conocer a un par de jóvenes, se deciden a sumergirse en una jaula para tener un acercamiento con tiburones, solo que la jaula se desprende del barco y cae a lo profundo del mar, 47 metros exactamente, por lo que para poder sobrevivir ante poco menos de una hora de oxígeno en sus tanques, Lisa y Kate deberán ayudarse mutuamente para no ser devoradas por los tiburones.

Como se ha visto en infinidad de películas similares, ’47 Meters Down’ no busca innovar y si entretener, y lo consigue a pesar de su puesta en escena ordinaria y actuaciones nada destacables, pero la decisión de enfocarse en las dos hermanas y su aventura submarina consigue que la película sea por lo menos pasadera.

A pesar de abusar de los golpes de efectos, de no atreverse a mostrar escenas muy sangrientas y de que los ataques ocurren todos fuera de cuadro, el realizador inglés Roberts logra algunos momentos de tensión y una última media hora más lograda que el resto, con un giro de tuerca que logra darle cierta intensidad al desenlace.

La película no será un clásico, por el contrario, seguro será olvidada más que pronto, pero por lo menos consigue convertirse en un divertimento agradable, pasajero y olvidable, pero efectivo.

 

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