Sin piedad (Mercy, Estados Unidos, 2025) / Dirección: Timur Bekmambetov.
Reparto: Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers, Kali Reis, Noah Fearnley, Kenneth Choi, Rafi Gavron, Jeff Pierre, Jamie McBride, Philicia Saunders, John Bubniak. / Guion: Marco van Belle. / Fotografía: Khalid Mohtaseb. / Música: Ramin Djawadi. Estreno jueves 22 de enero de 2025.

por: Enrique López Arvizu.
Presunto culpable.
La Inteligencia Artificial y sus implicaciones en la vida cotidiana se ha vuelto un tema recurrente y de actualidad al que el cine se ha encargado de ponerlo al alcance del gran público. ‘Mercy’ es una película distópica que involucra a la Inteligencia Artificial dentro del sistema judicial, siendo la entidad encargada de juzgar a los criminales.
Dirigida por el ruso Timur Bekmambetov, realizador de títulos como ‘Guardianes de la noche’, ‘Se busca’ o la nueva versión de ‘Ben-Hur’, y con guion de Marco van Belle, ‘Sin piedad’ es un thriller ambientado en un futuro cercano con una premisa que promete mucha intriga, acción y diversos dilemas morales.
Chris Pratt interpreta al detective Chris Raven, un oficial con problemas de alcoholismo que le ha acarreado además problemas familiares, siendo él uno de los participes en la creación del sistema de justicia “Mercy”, en el que la IA es el único impartidor de justicia, por lo que cada acusado cuenta con un juicio durante 90 minutos donde debe probar su inocencia, usando a su favor todo el archivo tecnológico del gobierno de la ciudad de Los Angeles, o sino será ejecutado en el momento.
Raven despierta un día en la silla de Mercy siendo acusado por el asesinato de su esposa sin ser capaz de recordar nada, en un juicio presidido por la jueza virtual Maddox (Rebecca Ferguson), por lo que durante los siguientes 90 minutos debe ser capaz de probar su inocencia usando la tecnología a su favor, así como los testimonios y ayudas de colegas y amigos.
La película plantea una situación prometedora desde un inicio, Berkmambetov consigue plantar bien las pautas a seguir para volver a su relato atrapante y lleno de tensión, logrando varias secuencias de acción llenas de adrenalina, pero con un importante punto flaco en el guion, conformado por situaciones caprichosas, que se resuelven de acuerdo a lo que la historia necesita.
Chris Pratt permance el 90 por ciento del tiempo anclado a una silla, obligado a que su perfomance sea a través de la gestualidad de su rostro, quedándose muy corto en su interpretación, mientras Rebecca Ferguson supera todos los inconvenientes de representar a un personaje virtual dotándolo de pequeños detalles.
Y si bien la película cumple con parte de lo que el espectador espera, lo hace con una historia llena de forzadas casualidades y sacrificando el verosímil en más de una ocasión, no consigue ser tan certera en la crítica ni en la reflexión pretendida, quedándose como un entretenimiento tan funcional como efímero.