Secretos de Estado (Official Secrets, Reino Unido-Francia-Estados Unidos, 2019) / Dirección: Gavin Hood.
Reparto: Keira Knightley, Matt Smith, Ralph Fiennes, Matthew Goode, Indira Varma, Tamsin Greig, Conleth Hill, Kenneth Cranham, Lee Byford, Dave Simon, Jeremy Northam, Rhys Ifans, Adam Bakri, MyAnna Buring, Hattie Morahan, John Heffernan, Monica Dolan, Jack Farthing, Peter Guinness, Angus Wright. / Guion: Gregory Bernstein, Sara Bernstein, Gavin Hood (Libro: Marcia Mitchell, Thomas Mitchell). / Fotografía: Florian Hoffmeister. / Música: Paul Hepker, Mark Kilian. Estreno jueves 12 de diciembre de 2019.
por: Enrique López Arvizu
Mentiras oficiales.
El director sudafricano ganador del Oscar en 2005 con su película ‘Tsotsi’, Gavin Hood, presenta ahora, similar a su trabajo anterior, un thriller político británico, basado en un hecho real que solo por momentos consigue volverse atrapante.
Inicia el año 2003, Katharine Gun (Keira Knightley), trabaja como traductora en el GCHQ, una agencia del servicio de inteligencia del gobierno británico, su vida tranquila se altera cuando llega un correo electrónico de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
En el mail se les pedía espiar a miembros de seis delegaciones pertenecientes al Consejo de Seguridad de la ONU, cuyos posibles votos podrían ser decisivos para legitimar la inminente invasión a Irak. Fiel a sus convicciones, Katharine decide filtrarlo consciente de las consecuencias legales que el hecho le puede acarrear.
La historia que narra la película de Gavin Hood es apasionante, y Keira Knightley consigue ponerse a la altura de las circunstancias para así dotar de vitalidad a su personaje, en un relato que no siempre consigue ponerse a esa misma altura.
Hood consigue una película correcta, por momentos demasiado académica y sin el pulso necesario para la historia que se narra, pero eso sí, la trama nunca se sale de su control y consigue sostener cierto equilibrio entre los varios personajes que van sumándose a lo largo del metraje.
Lo que se narra daba para una película de mayor calibre, en una historia de conspiraciones gubernamentales y convicciones personales, con los suficientes ingredientes para un sólido thriller político al que le falta un poco de garra para trascender.
