Misión: Imposible: Sentencia mortal – Parte uno (Mission: Impossible – Dead Reckoning – Part One, Estados Unidos, 2023) / Dirección: Christopher McQuarrie.
Reparto: Tom Cruise, Hayley Atwell, Simon Pegg, Ving Rhames, Rebecca Ferguson, Vanessa Kirby, Esai Morales, Pom Klementieff, Henry Czerny, Shea Whigham. / Guion: Christopher McQuarrie, Erik Jendresen. / Fotografía: Fraser Taggart. / Música: Lorne Balfe. / Estreno: jueves 13 de julio del 2022.
por: Enrique López Arvizu.
Una mirada amorosa al cine.
La dupla conformada por Tom Cruise y Christopher McQuarrie se ha consolidado en una serie de trabajos en conjunto entre los que se destacan las tres más recientes entregas de la saga “Misión: Imposible”, las que han ayudado a colocar a esta franquicia por encima de cualquier franquicia en la actualidad.
Cruise y McQuarrie han sabido construir una serie de películas en las que el entretenimiento está garantizado, pero sin abandonar la idea de hacer un cine bien pensado, con mucho trabajo detrás y con una ejecución como pocas en la actualidad de Hollywood, en las que lo digital es el principal recurso.
Cruise encabeza una valiente cruzada por conseguir mantener a las películas en su ventana natural de exhibición: las salas de cine, una guerra en la que las plataformas presionan por llevarle todos los grandes títulos directamente a sus usuarios en sus hogares.
¿Cuál es el recurso al que Cruise recurre para mantener al público en las salas? Cruise se aferra al más puro lenguaje cinematográfico para narrar sus aventuras, haciendo que su historia salte de un género a otro, todo en medio de una realización que prioriza llevar al relato y al espectador a un universo en el que se presume que todo lo que vemos en pantalla pertenece al mundo real.
Como ya es sabido, Tom Cruise es el protagonista de todas sus escenas de riesgo, en sus películas el CGI no es tan preponderante como en la mayoría de blockbusters de hoy y las escenas están trabajadas de tal manera que el espectador perciba todo ello al estar viendo la película, todo esto se traduce en la posibilidad de crear momentos de tensión como pocas veces vemos en el cine actual.
Esta séptima entrega de ‘Misión: Imposible’ es una película dividida en dos partes, una decisión que en otras sagas es mero capricho pero que se justifica totalmente en el argumento de esta entrega, la cual inicia con un prólogo dentro de un submarino que es atacado por otro, que resulta falso, no existe, sino que la inteligencia artificial ha provocado el ataque generando un desastre en la nave.
Después sabremos que entre los restos del submarino había una llave formada por dos partes que se complementan y que podría ser la solución para acceder al sistema donde se podría controlar a la subversiva inteligencia artificial a la que se refieren en la película como “La Entidad”, la cual es pretendida por todos los gobiernos del orbe; la misión de Ethan Hunt (Cruise) y su equipo será ir detrás de las dos partes de la llave y descubrir como emplearla, ahí la justificante para las dos partes de la película.
La historia lleva a sus personajes por un recorrido por diferentes ciudades, algo usual en las películas de acción, primero una misión en el desierto, luego una trepidante secuencia dentro de un aeropuerto en Abu Dabi, de ahí la historia sigue en Roma, donde entre muy logradas persecuciones se cuelan grandes momentos de humor físico, a la usanza de Buster Keaton, Venecia será el destino siguiente para después abordar el Orient Express hasta los Alpes austríacos entre peleas cuerpo a cuerpo, acrobacias en moto y un sinfín de momentos que quitan el aliento.
Muchos son los aciertos de esta entrega protagonizada por Cruise, entre los que se destacan su guion, una historia no tan intrincada como en la entrega previa, ‘Fallout’, pero construida con precisión, sus personajes bien estructurados, todos con momentos que les permiten su desarrollo y lucimiento, y sobre todo sus villanos, uno físico, interpretado por Esai Morales, y el otro incorpóreo, “La Entidad” que amenaza desde el ciber espacio, como analogía del momento actual del cine ante la avanzada tecnología.
McQuarrie narra con precisión y pasión cada secuencia, construyendo grandes momentos en cada una de ellas en los que la tensión juega un papel determinante y sin permitir que el hilo de la historia se pierda, el relato avanza en todo momento y todo sucede en pos de ir tras esa llave en dos partes, recurriendo a la excusa argumental a la Hitchcock bautizó como MacGuffin.
Cruise ocupa casi todo el tiempo de pantalla, acompañándose de sus secuaces, Luther (Ving Rhames) y Benji (Simon Pegg), por momentos por Ilsa (Rebecca Ferguson) y una ladrona convertida en aprendiz, Grace (Hayley Atwell), la coprotagonista del relato.
Otra entrega de una saga que no termina de crecer, un espectáculo que no da tregua al espectador, de larga duración pero que nunca cansa, que hace que el espectador se pasee por el mundo con una gran variedad de sensaciones, como en una montaña rusa, y que demuestra que todavía es posible creer en el cine de entretenimiento como un producto de completa calidad.
