El tiempo que tenemos (We Live in Time, Reino Unido-Francia, 2024) / Dirección: John Crowley.
Reparto: Andrew Garfield, Florence Pugh, Adam James, Marama Corlett, Aoife Hinds, Grace Molony, Gianni Calchetti, Nikhil Parmar, Heather Craney, Kara Lynch, Kevin Brewer, Robert Eames. / Guion: Nick Payne. / Fotografía: Stuart Bentley. / Música: Bryce Dessner. Estreno jueves 31 de octubre de 2024.
por: Enrique López Arvizu.
Amores de hoy.
Las películas románticas han permanecido a lo largo de la historia del cine como un género al que el público regresa una y otra vez, y estas a su vez han tenido que adaptarse a la época en la que son producidas.
‘El tiempo que tenemos’, la nueva película del director irlandés John Crowley (‘Brooklyn’) es una perfecta muestra de como pretenden ser las películas románticas de estos tiempos, agradar a su público meta para que este se vea reflejado en la pantalla.
La película es un drama romántico y cuenta la historia de amor de una pareja que se conoce una noche tras un accidente automovilístico dando lugar a una relación que, tras algunos inconvenientes, termina dando forma a una nueva familia que se ve amenazada cuando a la mujer le es detectado cáncer.
La pareja es conformada por la prestigiosa chef Almut (Florence Pugh) y su marido Tobias (Andrew Garfield), y desde el inicio la película deja en claro que esta es una historia muy actual narrada de manera ajustada a las exigencias del mundo de hoy.
Tobias va saliendo de un matrimonio fallido y tras ser arrollado por Almut, ambos se conocer y deciden iniciar una relación a pesar de las muy marcadas diferencias, siendo la principal, que la chica ha decidido no ser madre, algo que a él le afecta demasiado para sus planes a futuro.
La película intercambia los roles tradicionales de las parejas, a ella se la muestra como una persona que sabe bien lo que quiere de la vida y muy exitosa, a él, por el contrario, con dudas, secuelas de sus fracasos, e incluso no se determina del todo a que se dedica.
Crowley decide narrar su película haciendo constantes saltos en la temporalidad, sin aviso previo y mostrando de manera aleatoria diferentes momentos del desarrollo de la relación de Almut y Tobias, por lo que, del anuncio de la enfermedad, pasamos a verla embarazada y después con pelo corto en medio de su tratamiento, y así todo el tiempo.
Este caos no impide el entendimiento de lo que se narra, pero si impide el adecuado desarrollo dramático de sus personajes, a la vez que parece querer ajustarse a cierta narrativa actual de las redes sociales, que nos han acostumbrado a ver todo en muy cortos videos en nuestros teléfonos inteligentes.
Crowley parece estar todo el tiempo viendo de que manera aterriza su película al público más actual, ya sea desde la manera en la que cuenta la historia, o en el desarrollo de sus personajes o en las situaciones que estos deben enfrentarse, encargándose de dotar a cada momento de una situación límite que hace que la experiencia de ver la película sea por momentos agotadora.
Pugh y Garfield hacen un trabajo por demás notable, pero sus personajes no logran estar a la altura, pues ambos son dos tipos de personas casi perfectos, capaces de afrontar cualquier desafío extraordinario de la mejor manera, y nada en su vida parece ser algo que se asemeje a la normalidad, ni siquiera sus reacciones ante sus diferentes problemáticas.
Más allá de un guion que reúne muchas situaciones que saltan el verosímil, ‘El tiempo que tenemos’ es una película que busca antes que cualquier otra cosa, atender de manera positiva los requerimientos del público joven de hoy, y en ello pierde el objetivo de dar solidez a su relato, que termina siendo un drama sobrecargado, lacrimógeno y manipulador en exceso.
