Duna (Dune, Estados Unidos, 2021) / Dirección: Denis Villeneuve.
Reparto: Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Josh Brolin, Jason Momoa, Stellan Skarsgård, Zendaya, Javier Bardem, Sharon Duncan-Brewster, Charlotte Rampling, Chang Chen, Stephen Henderson, Dave Bautista, Babs Olusanmokun, David Dastmalchian, Golda Rosheuvel, Benjamin Clémentine, Souad Faress. / Guion: Eric Roth, Denis Villeneuve, Jon Spaihts. Novelas: Frank Herbert. / Fotografía: Greig Fraser. / Música: Hans Zimmer. Estreno jueves 21 de octubre del 2021.
por: Enrique López Arvizu
La primera mitad.
El anuncio de una nueva adaptación de ‘Dune’, la popular novela de Frank Herbert, alegró al público cinéfilo del mundo, tras la interesante pero poco popular adaptación realizada en los 80 por David Lynch, y más porque al frente de esta nueva versión aparecía el nombre de uno de los directores más populares de los años reciente, el canadiense Denis Villeneuve.
Lo primero que llamó la atención de esta nueva versión es su muy deslumbrante reparto, repleto de rutilantes estrellas y con los actores jóvenes de moda a la cabeza del reparto, y después el anuncio de que la adaptación sería en una doble entrega, con lo intención de convertir a ‘Dune’ en nueva saga, a la manera de ‘Star Wars’, pero la primera parte se ha estrenado, y el resultado no es tan deslumbrante como se esperaba.
La acción sucede en el año 10191, en Arrakis, un planeta desértico que sin embargo posee el bien más preciado, la especia, una materia prima muy valiosa con diferentes usos, entre ellos el servir como una especie de droga que permite ampliar la conciencia y la vida, lo que hace posibles los viajes interplanetarios. El planeta es administrado por la familia Harkonnen, pero el emperador decide que sea la Casa de los Atreides quien administre el planeta.
Si bien, el Duque Leto (Oscar Isaac) presiente que todo es una trampa tendida por sus enemigos, los Harkonnen, acepta y se dirige a Arrakis, también conocida como Dune, junto a su concubina Lady Jessica (Rebecca Ferguson), y su hijo y heredero Paul (Timothée Chalamet), más sus allegados. Allí inicia el control de la operación de extracción de especia, que se torna peligrosa por la presencia de los gusanos de arena gigantes, y pronto se ven envueltos en una trama de traiciones y engaños.
Como es habitual en el cine del canadiense, ‘Dune’ visualmente es una experiencia por demás impresionante, Villeneuve cuida al extremo cada uno de sus planos al más mínimo detalle, encuadre y luz combinan a la perfección y en una sala de cine con una pantalla de gran tamaño se convierte en toda una experiencia.
Pero el cine es algo más que eso, a Villeneuve se le complica la narración de su relato, en parte por la decisión antes comentada, de presentar la historia en un díptico, por lo que esta primera entrega en muchos momentos parece no avanzar, pero no porque se trate de un tipo de narración contemplativa, sino porque el director se empantana al intentar mostrar un relato rimbombante que se torna después de su primera hora y media en algo demasiado solemne y posteriormente, tedioso al completar sus más de dos horas y media de metraje, en los que veremos una historia que no consigue transmitir emociones a los espectadores, un relato que se torna frio y distante.
El reparto lleno de celebridades tampoco compensa la experiencia, algunos grandes actores están ahí en papeles demasiado pequeños y poco desarrollados, mientras que al protagonista el rol principal le ha quedado demasiado grande, Chalamet interpreta a un joven señalado como “un elegido”, pero que en su recorrido no es capaz de ponerle cara a lo que el personaje experimenta, mostrándose siempre con un mismo rostro que no permite transmitir las emociones por las que transita su historia, ayudando a mantener en la medianía un relato que no consigue remontar ni cumplir las expectativas generadas.
