Un jefe en pañales 2: Negocios de familia (The Boss Baby: Family Business, stados Unidos, 2021) / Dirección: Tom McGrath.
Cine de Animación. / Guion: Michael Mccullers. Personaje: Marla Frazee. Historia: Tom McGrath, Michael Mccullers. / Música: Steve Mazzaro, Hans Zimmer. Estreno jueves 22 de julio del 2021.
por: Enrique López Arvizu
El caos en pañales.
Después del estreno de ‘Un jefe en pañales’ en 2017, y tras la buena acogida por parte el público, se han estreno una serie y una película interactiva, ambas por Netflix, de una historia que parte de una premisa atractiva y original, pero que se ha estancado en apenas su primera secuela.
La historia sucede algunos años después, los hermanos Templeton, Tim y el menor Ted, son ya adultos, y como era de esperarse, no mantienen una relación cercana entre ellos. Tim es padre de familia con dos hijos y Ted se ha convertido en un exitoso empresario.
Pero un día Tim descubre que su hija más pequeña es también una agente secreta al servicio de Baby Corp con la misión de hacer que su padre invite a casa al tío Ted para convencerlo de liderar una misión donde deberá descubrir el peligroso secreto que se oculta en la escuela de su hermana, para lo que los hermanos deberán, con la ayuda de una fórmula secreta, convertirse nuevamente en bebés.
Esta secuela tiene un trayecto similar a su predecesora, pero con una tendencia mayormente negativa, pues lo mejor se encuentra igualmente en la parte inicial pero ahora de manera más breve, y, como sucedía en la primera parte, es en la parte final donde todo se desmadra cortesía de un guion lleno de caprichosos momentos y situaciones que van parchando todos y cada uno de los agujeros que se presentan dentro de la historia.
Lo que inicia como una película simpática y algo divertida termina en una tremenda confusión y caos que lejos de ser algo disfrutable, ni siquiera para un público infantil, termina por agotar la paciencia del espectador ante el poco rigor que sigue la trama.
Poco hay de novedad en esta secuela que presenta más de lo ya visto anteriormente, pero con mucha menos gracias y encanto, en una historia narrada con poco corazón y con una acumulación de absurdos que ni siquiera en una ficción animada dirigida a los niños logran funcionar, y que se padece más en su versión doblada, al no poder disfrutar el trabajo que hace el infalible Alec Baldwin.
