Por la gracia de Dios (Grâce à Dieu, Francia-Bélgica, 2019) / Gui0n y Dirección: François Ozon.
Reparto: Melvil Poupaud, Denis Menochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca, François Marthouret, Bernard Verley, Josiane Balasko, Hélène Vincent, François Chattot, Frédéric Pierrot, Martine Erhel, Aurélia Petit, Julie Duclos, Jeanne Rosa, Amélie Daure. / Fotografía: Manuel Dacosse. / Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine. Estreno jueves 12 de diciembre de 2019.
por: Enrique López Arvizu.
Dios te salve.
A la par de las investigaciones de la justicia francesa ante las denuncias de varios hombres que acusaban al sacerdote católico Bernard Preynat de haber sido acosados y abusados sexualmente cuando eran niños, el cineasta francés François Ozon realizaba un trabajo documental acerca del caso, que derivó en esta ficción que recrea el caso mencionado.
Alexandre (Melvil Poupaud) es un hombre adulto, católico, con un buen empleo y una familia armoniosa familia, cuando se entera que el sacerdote que abusó de él siendo niño en un grupo de boys scouts permanece trabajando junto a infantes, decide tomar acciones acercándose a las autoridades de la iglesia primero, y al notar la inacción de sus jerarcas, decide tomar la vía legal.
Ante ello, la policía busca a las personas que establecieron antecedentes años atrás, citando a François (Dennis Menochet), que también padeció abusos de niño, quien decide denunciar e inicia junto a otro ex abusado, Giles (Éric Caravaca), una asociación que busca atraer a más denunciantes, a donde llega Giles (Swann Arlaud), quienes junto a Melvil permanecen en la lucha para conseguir justicia.
La estructura de la película se divide en tres partes en las que se centra cada una en uno de los personajes, Alexandre, François (y un poco de Giles) y por último Emmanuel, en los que, en diferentes tonos, ahonda en su pasado en breves flashbacks que los muestran en su convivencia con el sacerdote, centrándose en el presente donde se los ve en su vida cotidiana antes de entrar a luchar legalmente y posteriormente, en su convivencia en la organización que forman, denominada “La palabra liberada”, para llegar a una última parte donde todos interactúan.
La película resulta reveladora en diferentes sentidos, remarcando la reacia e hipócrita postura de la iglesia ante los abusos, cómplice desde el silencio establecido ante las viles acciones de sus sacerdotes, como se muestra al cardenal Barbarin (François Marthouret), que rechaza el uso de la palabra pedófilo, así como sorpresivas reacciones de algunos familiares, medrosos ante lo que representa la iglesiay que apenas muestran reproches a sus familiares víctimas.
Narrada con solidez, Ozon acierta al acercarse a las víctimas con respeto, sin caer en subrayados innecesarios ni situaciones manipuladoras, centrándose objetivamente en la lucha de estos hombres que organizados tratan de hacer valer la justicia.
