¡Que tacaño! (Radin!, Francia, 2016) / Dirección: Fred Cavayé.
Reparto: Dany Boon, Laurence Arné, Noémie Schmidt, Patrick Ridremont, Christophe Canard, Sébastien Chabal, Christophe Favre, Yvonne Gradelet, Karina Marimon, Isabelle Ziental, Audrey Rhodes-Greig, Marc de Panda, Pierre Diot, Laurent Fernandez, Matthieu Kassimo, Jérémy Lopez, Jean-Luc Porraz. / Guion: Fred Cavayé, Nicolas Cuche, Laurent Turner (Idea original: Olivier Dazat). / Fotografía: Laurent Dailland. / Música: Klaus Badelt. Estreno viernes 14 de julio de 2017.
por: Enrique López Arvizu
Graciosa y nada más.
Después de tres thrillers policíacos, más su participación en el filme colectivo ‘Los infieles’, el director Fred Cavayé prueba con su primer largometraje en tono de comedia, con el actor más popular hoy por hoy en el cine francés, Danny Boon, lo que le valió que ‘Radin!’ fuera todo un éxito de taquilla.
La película inicia con un prólogo donde se muestra a la madre de François Gautier (Danny Boon), embarazada de él y discutiendo con su padre, quien es un derrochador, por lo que ella habrá de pedirle a su hijo por nacer que ojalá él sea todo lo opuesto al padre.
Esto habrá de cumplirse, ya que Gautier, un violinista y profesor, es un tipo excesivamente tacaño, pero todo se le complicará cuando a su puerta llegue Laura (Noémie Schmidt), una chica de 16 años que dice ser su hija, justo cuando conoce a una nueva compañera de la que empieza a enamorarse.
La película es sumamente divertida en su primera mitad, algunas situaciones y gags funcionan en realidad, mucho en parte al talento de Boon y lo exagerado de las situaciones y algunas referencias cinematográficas que son por demás graciosas.
Toda la complejidad que se suma a la vida del personaje principal, lo lleva a realizar una desternillante secuencia en medio de un concierto en una iglesia, lo mejor del filme, pero el tono caricaturesco no ayuda y el resto de la trama carece de profundidad, por lo que la película se queda en apenas una comedia graciosa y entretenida.
El trazo del personaje se torna reiterativo y lo gracioso no llega hasta el final, donde el filme se torna convencional, además de tener una secuencia final carente de inventiva, donde se abusa del prejuicio y del desconocimiento.
