Fences (Fences, Estados Unidos, 2016) / Dirección: Denzel Washington.
Reparto: Denzel Washington, Viola Davis, Stephen Henderson, Jovan Adepo, Mykelti Williamson, Russell Hornsby, Saniyya Sidney. / Guión: August Wilson (Obra: August Wilson). / Fotografía: Charlotte Bruus Christensen. / Música: Marcelo Zarvos.
por: Enrique López Arvizu
Emociones encerradas.
En su tercer largometraje como director, Denzel Washington se propuso llevar a la gran pantalla la obra de teatro de August Wilson, ‘Fences’, que el mismo Washington con Viola Davis han interpretado tantas veces en Broadway.
Washington es Troy, un hombre trabajador que fue beisbolista, y que ahora vive con su esposa Rose (Viola Davis) y el hijo de ambos, tras 18 años de matrimonio, cuya frustración en su paso por el famoso deporte lo ahoga aún hoy en día.
Cuando recibe una buena noticia, que en su trabajo pasará de barrendero a chofer del camión, todo un logro en los años 50 para un hombre de su raza, un secreto saldrá a flote cambiándolo todo.
A Denzel no le preocupa mucho el no mostrar la base teatral de su película, en esta adaptación que en su primera mitad es una colección de planos muy largos atiborrados de diálogos que no toman descanso, es tanta la verbalización de ese tramo del relato que el espectador ansía aparezca un momento de silencio.
La puesta en escena de Washington es bastante estática, a pesar de que la gran mayoría de la acción sucede dentro de la casa familiar, el espectador nunca consigue dominar la geografía y los espacios de dicho escenario, ya que lo que vemos en su mayoría son primeros planos en un juego de montaje de plano y contra plano que encierra a sus personajes en cada encuadre, lo mismo que a las emociones que los actores intentan compartir.
Pero a pesar de ello, es el trabajo actoral lo que sostiene el interés del filme, con un trabajo destacado de Viola Davis sobre todo, así como de Denzel y un reparto que se destaca en un relato correcto, pero que no permite que su vena emotiva fluya.
