El hijo de Saúl (Saul fia / Son of Saul, Hungría, 2015) / Dirección: Lázló Nemes.
Reparto: Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn, Sándor Zsótér, Todd Charmont, Björn Freiberg, Uwe Lauer, Attila Fritz, Kamil Dobrowolski, Christian Harting. / Guión: László Nemes, Clara Royer. / Fotografía: Mátyás Erdély. / Música: László Melis. Estreno jueves 31 de marzo de 2016.
por: Enrique López Arvizu
El horror estilizado.
La ópera prima del director húngaro Lázló Nemes ha cosechado una gran cantidad de premios alrededor del mundo, incluyendo el Gran Premio del Jurado en Cannes y el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, narrando una historia ambientada en Auschwitz en la que lo más llamativo es la cuidada y por momentos muy calculada puesta en escena del novel director.
Saul Ausländer está recluido en Auschwitz y pertenece al Sonderkommando, un grupo de presos judíos que “trabajaron” para los nazis en el campo de concentración haciendo las tareas sucias, llevando a otros judíos a las cámaras de gas y realizando una posterior “limpia” del lugar.
Su estancia allí cambiará cuando un chico que parecía haber sobrevivido muera ante sus ojos, presuntamente su hijo, por lo que buscará por todos sus medios darle un digno entierro, debiendo buscar la forma menos complicada de hacerlo además de encontrar a un rabino que quiera oficiar la ceremonia, llegando a un alto nivel de obsesión que complicará su estancia en el lugar.
Nemes cuenta la historia de Saúl a la manera de los hermanos Dardenne, a través de virtuosos planos secuencia con la cámara casi pegada a la espalda o rostro de su personaje, desenfocando todo el resto de lo que aparece a cuadro y dejando gran parte de las atrocidades que se suceden en la historia un tanto fuera de campo, gracias al formato casi cuadrado (4:3) de la imagen.
Pero es esa muy pensada puesta en escena lo que desvirtúa el relato, ya que si se tratase de cualquier historia en cualquier otro contexto la estilización mostrada por Nemes sería posiblemente más que bienvenida y celebrada, pero no contando una historia dentro de unos los mayores horrores de la historia de la humanidad, aun y cuando son más que visibles las intenciones de Nemes de no mostrar el horror en esas imágenes desenfocadas donde cuerpos vejados son arrastrados una y otra vez.
Tanto cálculo termina por ahogar una película poderosa, subyugante e intensa, plena de momentos tensos donde se destaca su interesante utilización del sonido para contar lo que Saúl escucha y no quiere ver, y si bien elude ser sensiblera, termina siendo por momentos bastante manipuladora.
