Una batalla tras otra (One Battle After Another, Estados Unidos, 2025) / Dirección: Paul Thomas Anderson.
Reparto: Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Regina Hall, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Alana Haim, Wood Harris, Shayna McHayle, D.W. Moffett, John Hoogenakker, Jim Anderson, Jack Trout, April Grace, Anthony Snow, Starletta DuPois. / Guion: Paul Thomas Anderson (Novela: Thomas Pynchon). / Fotografía: Paul Thomas Anderson, Michael Bauman. / Música: Jonny Greenwood. Estreno: jueves 25 de septiembre de 2025.

por: Enrique López Arvizu.
Una película completa.
Paul Thomas Anderson está de regreso. Después de ‘Licorice Pizza’, una película en la que probó un registro menos denso y mucho más amable que el resto de su filmografía, ahora prueba una vez más con una adaptación de Thomas Pynchon (Vineland), como hizo antes para ‘Vicio propio’, tomándose algunas licencias en su traspaso a la gran pantalla.
La historia, que adapta el propio Anderson, inicia con un prólogo ambientado algunos años atrás, presentando a un grupo ideológico denominado los French 75, que proclama la violencia revolucionaria contra el estado imperialista a través de eventos violentos a sucursales bancarias o centrales eléctricas, entre cuyos miembros se encuentran Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio) y Perfidia Beverly Hillls (Teyana Taylor).
Después de engendrar a la pequeña Willa, Perfidia desaparece mientras que Bob se ve obligado a dispersarse junto a lo que queda de su movimiento revolucionario, quienes deben esconderse en lugares remotos de la geografía estadounidense, por lo que Bob se establece en una pequeña ciudad junto a su hija (Chase Infiniti). Pero 16 años después, el coronel Steven J. Lockjaw (Sean Penn), apoyado por un grupo supremacista decide recontra atacar y da inicio a una cacería para ir tras Bob y Willa, por lo que Bob deberá recuperar sus fuerzas para poder proteger a su adolescente hija.
La nueva película de Paul Thomas Anderson marca también el regreso del director a esas narrativas complejas y ambiciosas habituales a lo largo de su carrera, en un relato muy político y épico, que conforme avanza se va tornando cada vez más íntimo, y lo que inicia siendo una historia de jóvenes revolucionarios y contraculturales, se convierte de alguna manera en la lucha de un padre por proteger a su hija, sin que esto implique de ninguna manera que el relato se torne simple.
Anderson consigue una excelente mezcla de géneros, en una sátira mordaz llena de reflexiones acerca del idealismo perdido, para después mostrar que también puede ser un hábil director de acción trepidante, con un trabajo impecable que aprovecha al máximo la gran pantalla y una premisa poderosa que se transforma en todo un viaje que va de lo emocional a lo visceral.
Algo habitual en el cine de Anderson es el gran desarrollo de sus personajes y sobre todo, el cariño que pone en ellos, y para ello logra reunir un elenco de tremendos actores donde Leonardo DiCaprio brilla a la cabeza de un reparto de lujo, donde también se destacan Teyana Taylor y la debutante Chase Infiniti, así como el desaforado personaje al que interpreta Sean Penn, un tanto pasado de rosca pero que empata perfecto dentro del contexto de este relato, a lo que se suma la muy efectiva música a cargo de Jonny Greenwood.
Paul Thomas Anderson posa su mirada impiadosa y cínica sobre un país y una sociedad a la que muestra sin tapujos en medio de una clara polarización y una serie de problemas hasta hace algunos años inéditos y otros no tanto que hace sacar lo peor de ellos, volviéndose así en una película de una brutal actualidad, a pesar de haberse filmado antes del inicio de esta segunda era Trump.
Una película completa que va del thriller político al drama familiar con toques de humor negro y persecuciones trepidantes, un Paul Thomas Anderson desatado con un relato que una vez que inicia parece ser una máquina dispuesta a arrollar todo lo que se ponga por delante en sus 161 minutos de cine intenso y frenético, por un cineasta en su mejor momento que logra una película que lo mismo provoca risas, emociones y sobre todo, mueve a pensar.