Jojo Rabbit, de Taika Waititi

Jojo Rabbit (Jojo Rabbit, Estados Unidos-Nueva Zelanda-República Checa, 2019) / Guion y Dirección: Taika Waititi.

Reparto: Roman Griffin Davis, Scarlett Johansson, Thomasin McKenzie, Taika Waititi, Sam Rockwell, Rebel Wilson, Alfie Allen, Stephen Merchant, Archie Yates, Luke Brandon Field, Sam Haygarth, Stanislav Callas, Joe Weintraub, Brian Caspe, Gabriel Andrews, Billy Rayner, Christian Howlings, Gilby Griffin Davis, Hardy Griffin Davis, Curtis Matthew, Robert East. / Guion: Taika Waititi (Novela: Christine Leunens). / Fotografía: Mihai Malaimare Jr.. / Música: Michael Giacchino. Estreno viernes 24 de enero de 2020.

por: Enrique López Arvizu

El amigo imaginario.

El realizador neozelandés Taika Waititi se ha consolidado tras sorprender con su trabajo en ‘What We Do in the Shadows’, la entrañable ‘Hunt for the Wilderpeople’ y la divertida ‘Thor: Ragnarok’, ahora parte de una novela para mostrar una comedia donde un pequeño alemán tiene como amigo imaginario nada más que a Adolf Hitler.

El protagonista de la historia es Jojo Betzler (Roman Griffin Davis), un niño alemán con pocos amigos que pertenece a las Juventudes Hitlerianas y que desea convertirse en un soldado nazi, además cuenta con la ayuda de su amigo imaginario, el mismísimo Adolf Hitler (Waititi).

Tras una mala primera jornada de entrenamiento, donde Jojo demuestra ser incapaz de matar siquiera a un conejo, (de ahí su apodo como Jojo Rabbit), su mundo se tambalea cuando descubre que su madre, Rosie (Scarlett Johansson), mantiene escondida en el ático de la casa a una joven judía (Thomasin McKenzie), situación que pone al pequeño Jojo en un verdadero dilema.

Waititi parte de una novela de Christine Leunens y de ahí construye con atino y mucho humor el universo de un chico que termina aferrándose a un nacionalismo exacerbado sin entenderlo del todo, guiado por los consejos de su amigo imaginario, busca convertirse en soldado sin los mejores resultados, las cosas no salen como él quisiera, quizá porque Jojo no esté tan convencido de dar ese paso, además de los absurdos consejos que recibe del Hitler que interpreta Waititi que no parecen ayudarle tanto.

La película funciona bien en su primera hora, el humor y la sátira fluyen, a pesar de que varias intervenciones de Waititi rozan lo payasesco sin aportar demasiado al relato, y sobre todo por el gran diseño de los personajes, entrañables y llenos de humanidad, que le otorgan otra dimensión a la historia, un comming of age en un contexto partícular y con un pequeño actor que brilla en cada momento.

Pero cuando lo que se narra se torna más complejo y sobrio a Waititi se le revuelven las aguas, el tono tira más hacia lo trágico y el relato pierde el eje de lo que pretendía contar, anulando el tono de comedia previo y el efecto conseguido, desarticulando toda posible reflexión y dejando al espectador ante una película simpática que no consigue profundizar lo que pretendía.

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