Gala Cine de Nuevo León / Críticas de los cortometrajes 2018

Críticas de los cortometrajes realizados en Nuevo León de la Competencia Mexicana del 14 FICMty.

 

Por ellos, de Sinhué Benavides (México, 9 minutos, 2018).

Un retrato del desempleo entre la población joven que reside en el área metropolitana de Monterrey, cuatro jóvenes cuentan su situación de vida mientras buscan sobrevivir ante las escasas y precarias oportunidades para conseguir un empleo digno, por ahí se cuelan algunos otros problemas con los que deben lidiar, como la inequidad de género o el acoso sexual, pero esto es apenas mencionado ya que el limitado metraje no permite desarrollar, 9 minutos son siempre insuficientes ante un problema de esta magnitud.

 

En tierra de machos, el joto es rey, de Dave Carrizosa (México, 19 minutos, 2017).

Una historia que mezcla lucha libre, transexualidad y una identidad no aceptada, una lucha que se libra en el interior de un personaje atormentado, en un relato desprolijo, con una cámara nerviosa que quiere abarcarlo todo y que muestra todo en tonos oscuros, donde lo que parece fallido se torna virtud, en pos de un relato que parece ganar intensidad conforme avanza pero que termina perdido entre el caos y la indefinición, igual que su personaje.

 

 

Fraterno, de Gustavo Gamero (México, 16 minutos, 2018).

Gustavo ha pasado 3 años encerrado en su casa desde que sus padre murieron, él vive con su hermana, quien es la que trabaja por los dos. El relato inicia con un adecuado tono donde se mezclan la ansiedad y la tensión ante algo que sucede y que no se sabe bien que es. La narración avanza, alguna información se deja entrever, pero la atmósfera del inicio se diluye de a poco y el corto termina dejando una sensación de vacío indescriptible.

 

Olor a mercado, de Luis Petranko (México, 12 minutos, 2018).

Un documental que registra la cotidianidad de un lugar emblemático de Monterrey, el Mesón Estrella ubicado en pleno centro de la ciudad, en un documental convencional y con poco riesgo, pero con cierto encanto que le permite capturar la esencia del lugar, y que sirve como elemento que permite engrosar la memoria electrónica de una ciudad que crece casi sin control.

 

Cuando la vela se apague, de Antonio Gäehd (México, 18 minutos, 2018)

Un grupo de amigas se internan en un bosque para echar a andar un peculiar rito de iniciación. Un cortometraje que se permite asumir riesgos y adentrarse sin complejos en el género fantástico, en una narración que fluye sin sobresaltos.

 

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