El club, de Pablo Larraín

El club (El club, Chile, 2015) / Dirección: Pablo Larraín.

Reparto: Roberto Farias, Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Goic, Alejandro Sieveking, Jaime Vadell, Marcelo Alonso, Gonzalo Valenzuela, Diego Muñoz, Catalina Pulido, Francisco Reyes, José Soza. / Guión: Guillermo Calderón, Daniel Villalobos, Pablo Larraín. / Fotografía: Sergio Armstrong. / Música: Carlos Cabezas. Vista en la 59 Muestra Internacional de Cine en Cineteca Nuevo León.

 

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por: Enrique López Arvizu

El escondite de los pecados.

Las películas del director chileno Pablo Larraín suelen ser una especie de revisionismo de los eventos más relevantes y traumáticos de la historia reciente de su país, relacionados con las heridas abiertas  y consecuencias directas de la dictadura.

Ahora en ‘El club’, cuenta la historia de una especie de casa de retiro situada en un pueblito llamado La Boca, lejos de la capital Santiago, donde residen 4 ex sacerdotes quienes están ahí por haber cometido algún delito ya sea de índole sexual o bien políticos, en un lugar donde se dedican al rezo diario, mirar tele y criar un perro con el que participan y apuestan en carreras de galgos, donde viven con una ex religiosa que funge como carcelera o supervisora.

Las cosas en la casa cambian con la llegada de un quinto cura al lugar, al que uno de sus víctimas ya adulto le sigue en pleno estado de ebriedad, gritando y reprochándole los abusos en su contra cuando niño, lo que provoca el inmediato suicidio del cura, y que generará una endeble y rápida investigación policíaca y el arribo de un cura joven que llega para investigar los hechos con la intención de cerrar el lugar y que todos los que la habitan paguen por su crímenes.

La quinta película de Larraín es un relato áspero e incómodo, tanto en su historia como en sus formas, con una estructura que mezcla escenas cortas de la vida cotidiana de los habitantes de la casa, su participación en las carreras de perros y las entrevistas que les hará el cura joven, donde iremos conociendo el pasado de cada uno de ellos y el motivo por el que llegaron ahí.

La tensión aumentará en cada encuentro con el entrevistador, quien  busca a toda costa llevar a la justicia a los cuatro hombre que intentan hacer como si ignorarán su pasado, hasta que un nuevo encuentro con Sandokán, el borracho que fue víctima del cura suicida y quien se convierte en la principal amenaza de quienes desean seguir viviendo en la casa.

La puesta en escena de Larraín, como es común en su cine, es pensada al detalle, con el uso de filtros que afean cada plano como si hubiese una neblina que invade toda la pantalla y lentes que deforman los rostros en primeros planos, para reforzar su parcial visión de sus 4 temibles personajes, más la ex monja que anda en las mismas, en  un innecesario subrayado que condiciona al espectador.

Filmada con gran pulso como si de un thriller se tratase, ‘El club’ se debate entre incomodar e irritar al espectador con un relato duro y perturbador, que lo mismo presenta momentos de gran cine y otros de evidente manipulación.

 

El club, de Pablo Larraín reviewed by on 23 enero, 2016 rated 3.5 on 5.0
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