120 latidos por minuto, de Robin Campillo

120 latidos por minuto (120 battements par minute, Francia, 2017) / Dirección: Robin Campillo.

Reparto: Nahuel Pérez Biscayart, Adèle Haenel, Yves Heck, Arnaud Valois, Emmanuel Ménard, Antoine Reinartz, François Rabette. / Guion: Robin Campillo, Philippe Mangeot. / Fotografía: Jeanne Lapoirie. Estreno viernes 01 de diciembre de 2017.

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por: Enrique López Arvizu

Late el corazón.

En su tercer largometraje, el realizador de ‘Eastern Boys’ y ‘Les Revenants’ y coguionista de películas como ‘Entre muros’, retoma algunas de sus propias vivencias siendo parte del grupo activista ACT UP, organización defensora de los derechos de las personas afectadas por el SIDA y que buscaba crear conciencia en torno a la enfermedad.

Ambientada en los años 90, la película se adentra en las sesiones de encuentro y debate de la ACT UP francesa, conformada tanto por personas seropositivas como algunas simplemente comprometidas con la causa, mostrando largas y arduas sesiones de discusiones y debate, así como provocativas manifestaciones públicas, ya sea en actos callejeros o directamente contra miembros del gobierno o corporativos de algún laboratorio con pocas señales de solidaridad para con los enfermos.

Teniendo en su mayor parte una estructura de película coral, en algún momento avanzado del relato el foco se posa en el personaje de Sean, uno de los más intensos y participativos miembros del grupo, interpretado con solvencia y pasión por el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart (‘El aura’, ‘La sangre brota’), un joven seropositivo que empieza una relación con Nathan (Arnaud Valois), uno de los más nuevos miembros del grupo.

La película consigue altas notas de realidad en su recreación de las internas del grupo, mostrando las diferentes posturas y puntos de vista de sus miembros y su accionar para tratar de difundir la enfermedad lo mismo irrumpiendo en escuelas secundarias que manifestándose de manera festiva a pesar de que algunos de sus miembros ya padecían la enfermedad en estado avanzado, con una inquieta cámara que se convierte en un miembro más del grupo tanto en las sesiones como en sus salidas nocturnas a bailar.

Por otro lado, la película se aleja de toda intención de profundizar y machacar las diferentes situaciones dramáticas que se van aconteciendo conforme avanza la historia, dejando de lado los excesos melodramáticos, lacrimógenos o “golpe-bajeros”.

‘120 latidos por minuto’ es una película que pone de manifiesto la urgencia del activismo ante la indiferencia, la desinformación y la discordia en un relato narrado con audacia, vigor y autenticidad, con una historia poderosa y necesaria.

120 latidos por minuto, de Robin Campillo reviewed by on 2 diciembre, 2017 rated 4.0 on 5.0
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